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JUE, 27 AGO 2026
Entretenimiento

Rubén Rada se fue a los 83 y Montevideo lo despidió como se despide a los grandes: cantando

El Palacio Legislativo abrió sus puertas durante siete horas para que miles de personas le dijeran adiós al músico uruguayo. León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo viajaron desde la Argentina para sumarse al canto. El sepelio será este viernes, con un cortejo que partirá desde Palermo hacia el Cementerio del Norte.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos · 27 DE AGO DE 2026 · lectura 3 min
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Hay despedidas que parecen velorios y despedidas que parecen recitales. La de Rubén Rada, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo de Montevideo, fue de las segundas. Siete horas de fila, de abrazos, de candombe y de garganta abierta. Así se fue el Negro Rada, como él hubiera querido: con alegría, con gente, con música.

El músico uruguayo murió el miércoles 26 de agosto a los 83 años, después de un mes de internación por una neumonía bilateral. Este jueves, cuando el reloj marcaba las dos de la tarde y se abrían las puertas del Legislativo, ya había una fila que daba vuelta a la manzana. Gente de todas las edades, familias enteras, músicos con la guitarra bajo el brazo y varios que llegaron con el pañuelo blanco del candombe anudado al cuello. El velatorio se extendió hasta las 21 y la convocatoria terminó siendo mucho más grande de lo que cualquiera había previsto.

Argentinos en la fila

Desde Buenos Aires viajaron León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo. Alrededor de las cuatro de la tarde se juntaron con los hijos de Rada, con su esposa Patricia Jodara y con el compositor Jorge Nasser, y frente al féretro armaron una de esas escenas que no se olvidan: cantaron Blumana a varias voces, con la misma naturalidad con la que uno canta en una cocina un domingo al mediodía. Después sonó Muriendo de plena y el salón entero, sin que nadie diera la orden, se prendió con palmas y coros. El candombe se mezcló con el dolor y el dolor se mezcló con la fiesta. Rada hubiera aplaudido desde algún lado.

“Esto no para. Nosotros somos medio apagaditos; él era para arriba. Alegría, alegría.”Yamandú Orsi, presidente de Uruguay

Orsi decretó duelo oficial para el jueves y se acercó al Legislativo a despedirlo. En la rueda de prensa contó detalles del vínculo personal que mantenía con el músico y se permitió una perlita: recordó que los militares uruguayos desplegados en el Congo tenían la costumbre de terminar la jornada escuchando Mi país. También mencionó una actuación en Corea que dejó al público mudo. Con esas dos anécdotas, sin querer, terminó de dibujar la dimensión de Rada: un tipo que entraba igual en una sala montevideana, en una base militar en África o en un escenario asiático.

Entre los que estuvieron del lado de la familia, Matías Rada, uno de los tres hijos del músico, recibió las condolencias con la cara larga y los ojos húmedos, parado al lado del ataúd como sosteniendo algo más grande que él. También pasó por ahí buena parte del elenco estable de la música uruguaya contemporánea, más allá de los nombres que ya mencioné. Había guitarristas, bateristas, cantantes jóvenes y veteranos. Gente que le debe a Rada el oficio o, directamente, el empujón para subirse a un escenario.

Cómo sigue la despedida

El sepelio está previsto para el viernes 28. A las once de la mañana, el cortejo fúnebre partirá desde la esquina de Isla de Flores y Santiago de Chile, en el barrio Palermo, y marchará hasta el Cementerio del Norte. Será, otra vez, una despedida con forma de procesión ciudadana. Con bombos, con voces, con esa tristeza dulce que tienen los uruguayos cuando se les va uno de los suyos.

Me quedo con una imagen: la de Gieco, Mollo y Oreiro cantando Blumana junto a los hijos de Rada, sin protocolo, sin escenario, casi de manera clandestina en medio del Salón de los Pasos Perdidos. Tres argentinos despidiendo a un uruguayo que, en el fondo, era de todos. Si alguna vez dudaron de que la música no tiene bandera, ahí está la foto. (Y de yapa, ya que estamos: escuchen a Jorge Nasser, que vale la pena. Es de esos compositores que viven en la sombra de los grandes y un día, cuando les presten atención, van a sorprender.)

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Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos

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