Saltar al contenido
Interior CordobésInterior Cordobés ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

Sangre, colmillos y ratings: el bendito problema de elegir una serie de vampiros

Del goteo aristocrático a las piñas kung fu, del animé ochentoso al humor más desopilante: un mapa -imperfecto y subjetivo, como todos- para perderse (o encontrarse) en la pantalla chica con los no muertos.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Sangre, colmillos y ratings: el bendito problema de elegir una serie de vampiros

A esta altura, decidir qué serie de vampiros mirar se parece bastante a elegir restaurante un viernes a la noche: sobran opciones y todas prometen que la pasan bien. La buena noticia es que, salvo que a uno le fascine el insomnio, el género ofrece propuestas tan distintas que es posible entrar por el humor, por la nostalgia ochentosa, por el terror gótico o directamente por la animación japonesa con artes marciales. La mala noticia: la oferta es tan variada que uno termina mirando el techo del living durante cuarenta minutos buscando una recomendación. Para eso estoy yo.

Empecemos por donde no duele: la risa

(Antes que nada: descarten todo lo que diga "Drácula" con acento solemne y banda sonora de coro gregoriano. Nadie merece eso un martes a las once de la noche.) Lo que hacemos en las sombras es, para esta cronista, el punto de partida ideal. Jemaine Clement y Taika Waititi -los mismos de la película homónima- adaptaron su propia comedia vampiresa a la televisión con un elenco irreprochable: Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal. Aquí los vampiros se preocupan por conseguir sirvientes, discutir quién manda y mantener apariencias de nobleza, mientras la sangre les gotea, literal y metafóricamente, en la alfombra. Es la opción para quien quiere reírse a carcajadas con criaturas que llevan vivos varios siglos y siguen siendo un desastre.

Ahora sí, el gótico ilustrado (y sus variantes)

Para los que prefieren el protocolo del terror con pedigree, Drácula ofrece una versión en tres capítulos de 90 minutos escrita por Mark Gatiss y Steven Moffat, con Claes Bang en el papel del Conde y Dolly Wells como la hermana del Conde (que es, créase o no, la gran invención de esta adaptación). Es un Stoker reinterpretado con guante inglés: refinado, sangriento a tiempo y con esa elegancia que solo la BBC sabe poner cuando quiere.

En la misma línea oscura pero con ADN made in USA aparece Penny Dreadful, de John Logan, que mezcla a Frankenstein, Drácula, Dorian Gray y demás fauna literaria en una sola ficción. Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney y Billie Piper encabezan un elenco que parece reunido para comprobar que elijo novelas para leer en invierno. Es terror con mayúsculas, del que se disfruta con manta y mate al lado.

Quien quiera algo más fronterizo puede probar NOS4A2, creada por Jami O'Brien sobre la novela de Joe Hill. Aquí lo sobrenatural convive con música de Mike Patton y efectos prácticos a la antigua, con Ashleigh Cummings y Zachary Quinto al frente. Es, probablemente, la apuesta más idiosincrática del lote: ni del todo serie de terror, ni del todo drama familiar, pero con una atmósfera que se queda varios días en la cabeza.

Animación, kung fu y absurdo japonés

(Rescato -o más bien me rescato- a un personaje menos conocido de este recorrido: Ami Tomite, la protagonista de Tokyo Vampire Hotel, serie escrita y dirigida por Sion Sono. Vale buscarla por ella y por el despilfarro de imaginación desatada que propone: clanes vampíricos enfrentados, artes marciales y erotismo sin pedir disculpas. El elenco lo completan Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho. Es una rareza absoluta, del tipo que uno recomienda knowing que probablemente nadie del círculo de amigos la haya visto.)

Y queda Castlevania, que toma el videojuego de Konami de los años ochenta y lo convierte en anime de acción con Warren Ellis en los guiones. Las voces de Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James lideran una historia que entiende, por fin, que el público nostálgico quiere combates con espadas y profecías, no serialidad tibia.

Después de todo este recorrido, mi recomendación sin vueltas es Lo que hacemos en las sombras: porque es la que mejor entiende que los monstruos, vistos de cerca, son ridículos y entrañables. El resto está al alcance de un click. La sangre, como se sabe, ya no corre por las calles: corre por los algoritmos de streaming. Y uno, pobre, intenta elegir.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo