Saltar al contenido
Interior CordobésInterior Cordobés ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

La Boiúna no se ríe y eso, amigas y amigos, ya es una novedad

La apuesta de terror selvático que se anima a tomarse en serio dentro del submundo de las serpientes gigantes: conoce a la criatura, respira, y guarda sus mejores zarpazos para cuando la paciencia del espectador se acaba.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos · · lectura 3 min
La Boiúna no se ríe y eso, amigas y amigos, ya es una novedad

Hay una regla no escrita en eso que llamamos cine de monstruos gigantes: mientras más ridícula la amenaza, más obligado el guiño a la platea. La sala se ríe, el filme se hace el distraído, y todos contentos con el pacto cínico que firmamos al comprar la entrada. Boiúna: La leyenda del Amazonas deja ese acuerdo hecho trizas desde el vamos, y eso ya alcanza para levantarse del sillón con otra predisposición (créanme: no esperaba escribir esto sobre una peli de serpiente colosal).

Una selva que se presenta antes de atacar

La película se toma su tiempo, algo casi subversivo en el subgénero. Antes de que los protagonistas se hundan en la jungla, nos cuenta quién es la Boiúna, cómo la imaginan los pueblos amazónicos, y por qué a esta gente le sobra razón para tenerle miedo. Los personajes tienen motivaciones creíbles, no excusas de cartón para ir caminando hacia la próxima víctima. Cuando llega la acción, entonces, las escenas de acecho tienen peso: arenas movedizas, cocodrilos de regalo, ramas que crujen en el peor momento. La tensión es física, sucia, envolvente.

La criatura aparece en dosis medidas, casi quirúrgicas. ¿Limitaciones de presupuesto? Sí, claro. ¿Decisión de dirección? También, y funciona doble. Cada vez que la serpiente asoma, el misterio se alimenta, no se gasta. Las muertes cumplen su rol sin aspirar al momento de culto, y las actuaciones se plantan en el registro de serie B sin desbarrancarse: justas, suficientes, creíbles dentro del universo que propone la película.

Lo que rescato (y lo que me saco de encima)

  • El personaje del guía local, interpretado por un actor del que confieso no haber escuchado nunca y al que voy a seguirle el rastro: sostiene las escenas de exposición sin caer en el cliché del sabio de la selva.
  • La decisión estética de rodar la jungla como un organismo hostil y no como postal turística: se huele la humedad, se escucha el mosquito.
  • La paciencia narrativa del primer tercio, que paga dividendos cuando el guion exige sostener el suspenso sin redironica.
  • La moraleja, un tanto previsiblona, y los conflictos entre personajes, funcionales pero sin vuelo memorable.
  • El hecho de no disimular su condición de filme de bajo presupuesto y, aun así, entregar algo honesto dentro de esas coordenadas.

¿Le suma o le resta a una película de terror tomarse en serio a sí misma? Le suma, y por lejos. El subgénero vive saturado de autoparodia, y una propuesta que esquiva el chiste fácil se vuelve rara, casi insólita. Boiúna no pretende pasar por obra maestra ni por declaración de autor: sabe lo que es, asume su lugar en la góndola del videoclub mental, y cumple con lo que promete. La estructura no sorprende y la moraleja se ve venir, aunque la ejecución supera lo que el papel parecía augurar.

Mi recomendación, sin vueltas: si buscan tensión para la temporada de Halloween, sin humor involuntario y con una criatura mítica del Amazonas poco transitada, esta es la apuesta. Ideal para ver de noche, con las luces bajas y la predisposición de quien acepta tomarse el género en serio por un rato largo. La Boiúna se los va a agradecer.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo