El bar con piano del Claridge recuperó su imagen histórica y volvió a recibir público
Tras tres meses de obras, el salón del hotel porteño reabrió con elementos restaurados, una propuesta gastronómica y una agenda de actividades culturales.
Por Esteban Oberto, Economía regional y pymes.
Tres meses de obras demandó la recuperación del bar con piano del hotel Claridge, en el Microcentro porteño. El espacio, considerado uno de los bares notables más antiguos de Buenos Aires, volvió a abrir con una renovación orientada a recuperar la imagen que tenía cuando el establecimiento inauguró en 1946.
La intervención reemplazó la alfombra por un piso damero que reproduce los tonos de la década de 1940, reparó los vitrales pieza por pieza y devolvió protagonismo al revestimiento de madera oscura de estilo Tudor. También fue restaurado el piano Zimmerman, una pieza patrimonial del salón.
Una obra ligada a la historia del edificio
El arquitecto Walter Fazio y la diseñadora Eugenia Medici estuvieron al frente de la puesta en valor. El trabajo tuvo una dificultad particular: gran parte de la carpintería original había sido fabricada dentro del hotel, que hasta hace algunas décadas contaba con sus propios ebanistas y carpinteros. Algunas de las máquinas utilizadas todavía permanecen en el edificio.
La trayectoria del bar también conserva un antecedente en la coctelería. En 1964, su barman, Enzo Antonetti, obtuvo el primer premio en una competencia internacional realizada en Edimburgo con una creación llamada Mar del Plata. La bebida llevaba ginebra, vermut seco, Benedictine, Grand Marnier y un toque de limón. Antonetti fue el primer argentino en conseguir ese título y una placa de bronce sobre la barra recuerda el logro.
Precios y propuesta actual
El bar funciona de lunes a viernes y comparte el salón con el restaurante y el desayunador. Vamos a los números: al mediodía, el menú ejecutivo cuesta 30.000 pesos e incluye primer plato, segundo y postre o café. En la carta, las pastas parten de 10.500 pesos, las ensaladas de 13.000 y las milanesas de 18.500.
Los cócteles clásicos cuestan entre 12.000 y 13.000 pesos, mientras que los güisquis comienzan en 7.800. A la oferta gastronómica se suma una agenda de música, literatura y otras actividades impulsada por Martín Díaz, responsable de la programación cultural. La propuesta busca acercar nuevos visitantes a un espacio que muchos todavía desconocen detrás de la fachada londinense del hotel. ¿Logrará la renovación atraer a quienes aún no conocen este salón histórico?
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