Ridley Scott y la película que perdió la carrera contra el tiempo
Cuatro décadas después de su estreno, el director británico insiste en que Legend no fracasó: llegó simplemente demasiado pronto a un mundo que todavía no estaba listo para los unicornios oscuros.
(Acá va una verdad cruel del cine: a veces la culpa no la tiene la película, la tiene el calendario.) En 1985, Ridley Scott se la jugó con un cuento de hadas tenebroso que mezclaba unicornios, bosques encantados y un villano de opereta infernal. La película se llamaba Legend, tenía a Tom Cruise como héroe leñador y a Tim Curry como la mejor cosa que produjo esa década en materia de maquillaje prostético. Y se estrelló contra el piso.
Una apuesta a contramano de la época
Scott venía de reinventar la ciencia ficción con Alien y Blade Runner, dos pelis que redefinieron el género. En vez de seguir por ese carril, el británico se jugó por un cuento fantástico con princesas, espadas y criaturas luminosas. La decisión fue tan valiente como mal calculada en términos comerciales: la recaudación apenas rozó los 23,5 millones de dólares, contra un presupuesto que anduvo por los 25 a 30 millones. O sea, perdió plata. Y no poca.
Pero el dato curioso es otro. Tom Cruise, que venía en ascenso imparable, salió de Legend con una convicción firme: nunca más una película de fantasía. La elección marcó su carrera. Décadas después, su carrera se llenó de acción, espías y misiones imposibles, pero nunca más volvió a empuñar una espada de madera frente a un unicornio.
La autodefensa del director
Años después, Scott no se quedó callado. En una entrevista con The Guardian, lanzó una frase que ya quedó como epitafio del filme: la película era hermosa y espectacular, simplemente la filmó 25 años antes de tiempo. Su razonamiento es atendible: cuando miró las sagas que coparon el cine de los 2000, vio exactamente lo que Legend había intentado ser y no pudo.
“La gente decía que Legend no funcionaba. Pero yo creo que sí. Es hermosa y espectacular. Simplemente la hice 25 años antes de tiempo. Hoy en día, todas estas películas que se promocionan bajo el nombre de El Señor de los Anillos y Harry Potter son como Legend. Hacía tiempo que les había dado la espalda y pensé: maldita sea, debería haberla hecho ahora.”Ridley Scott
Lo que quedö en pie
El tiempo, ese director implacable, le terminó dando la razón a medias. Legend hoy circula como película de culto, recomendada en foros y revisitada por fans del género que descubren una estética más cercana a un cuento gótico que a la aventura edulcorada de los 80. La imaginación visual de Scott, el vestuario y la composición de cuadro siguen siendo notables.
Y hay que devolverle a Tim Curry lo que es de Tim Curry. Su Señor de las Tinieblas es de las mejores actuaciones de villano del cine fantástico de los 80. Maquillaje imposible, gestos teatrales, una mezcla entre el diablo de un cuento infantil y el rockero de una banda de heavy metal. Si alguna vez te cruzás con la película, prestá atención a cada segundo de su presencia: es lo que sostiene el universo entero.
Veredicto
Legend no fracasó porque fuera mala. Fracasó porque el péblico masivo para ese tipo de aventura todavía estaba formándose en los patios de las escuelas con los libros de Tolkien bajo el brazo. Scott filmó antes de que llegara la demanda. El público tardó dos décadas en ponerse al día, pero cuando lo hizo, la peli ya era otra cosa: una rareza de culto para los que saben mirar atrás.
Recomendación sin vueltas: si te gusta la fantasía con aire de cuento oscuro, dedicále una noche a Legend. Buscá la versión del director, la europea, que tiene la banda de sonido original compuesta por Jerry Goldsmith y le saca más jugo al tono sombrío. Es un viaje visual que merecía otra época. Y esta vez, la tiene.
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