El barril volvió a quebrar la barrera de los USD 100 y recalentó los precios mayoristas de septiembre
El crudo acumuló una suba semanal superior al 11% y el INDEC reportó una inflación mayorista del 3,2%, el registro más alto desde abril, con petróleo y gas explicando casi la mitad de la suba. Las proyecciones de Goldman Sachs anticipan una baja gradual hacia 2027, mientras la balanza energética argentina muestra un superávit récord en lo que va de 2026.
El precio del petróleo cerró la semana finalizada el viernes 16 de octubre por encima de los USD 100 el barril, con una suba acumulada superior al 11% que devolvió al crudo a niveles que no se observaban desde meses atrás. De acuerdo con los datos difundidos por la Administración de Información Energética de Estados Unidos, los inventarios de crudo en ese país cayeron 8,56 millones de barriles en la semana terminada el 9 de octubre, mientras que el tránsito marítimo en una zona clave del abastecimiento global se redujo de 17,15 a 11,62 millones de barriles diarios, una combinación de factores que ejerció presión alcista sobre la cotización internacional.
El traspaso a los precios internos no se hizo esperar. El INDEC informó que el índice de precios mayoristas (IPIM) de septiembre registró una suba del 3,2%, el valor más alto desde abril pasado, con la división petróleo y gas aportando 1,43 puntos porcentuales, es decir, cerca del 45% del total de la variación mensual. Se trata de un dato que confirma cómo las oscilaciones del mercado energético internacional se filtran con rapidez hacia la estructura de costos de la economía argentina.
El camino hasta el surtidor y la góndola
Para los consumidores, el canal más visible de traslado del precio internacional del crudo es el de los combustibles. La nafta y el gasoil reflejan de manera casi directa las variaciones del barril, aunque YPF aplica un mecanismo de ajuste parcial que amortigua parte del movimiento. Según fuentes del mercado, ese esquema de suavización no llega a neutralizar por completo la suba cuando el crudo se dispara, por lo que una parte del incremento termina impactando en el precio de los surtidores en un horizonte relativamente corto.
La contracara favorable: más dólares por exportaciones energéticas
En el otro extremo de la balanza, los valores elevados del petróleo representan una buena noticia para la cuenta externa del sector energético. En los primeros ocho meses de 2026, la balanza comercial energética acumuló un superávit de USD 7.834 millones, una cifra que ya supera el saldo positivo registrado durante todo 2025. La dinámica responde tanto a los precios internacionales como al sostenido crecimiento de la producción de crudo y gas en cuencas no convencionales, en particular Vaca Muerta.
Qué anticipan los analistas para los próximos meses
De cara al futuro cercano, las proyecciones de Goldman Sachs Research estiman que el Brent podría ubicarse en el orden de los USD 90 el barril hacia diciembre de 2026 y promediar cerca de USD 80 durante 2027. El banco de inversión atribuye la perspectiva a una recuperación gradual del suministro desde la región del Golfo Pérsico y anticipa que el mercado mundial pasaría a registrar superávit a partir del cuarto trimestre de 2026, una vez normalizadas las condiciones de abastecimiento. Sus analistas calculan que una prima de riesgo de aproximadamente USD 25 por barril sostiene hoy parte de la cotización; si esa prima se reduce, el efecto sobre los precios locales podría resultar favorable.
Hasta tanto se normalice el escenario internacional, el costo del crudo continuará siendo una variable de peso en la cadena de formación de precios de la industria y el transporte, y por esa vía, en el mostrador de las estaciones de servicio y en la góndola del supermercado. La dinámica observada en septiembre, con un aporte cercano al 45% de la inflación mayorista explicado por petróleo y gas, ilustra con claridad el peso específico que conserva la energía en la economía argentina.
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