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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Una caída en el Bayo que vuelve a poner sobre la mesa los protocolos que muchos riders todavía se saltean

El episodio que protagonizó Mirko Luqe en nieve polvo dejó una imagen potente y, sobre todo, una pregunta incómoda: ¿qué hace el grupo cuando alguien se cae fuera de pista?

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos · · lectura 4 min
Una caída en el Bayo que vuelve a poner sobre la mesa los protocolos que muchos riders todavía se saltean

Lo vi con mis propios ojos desde la base del Cerro Bayo, en Villa La Angostura, mientras el sol de la tarde empezaba a caer sobre la cordillera neuquina y la nieve polvo brillaba como si alguien la hubiera espolvoreado con glitter. A unos trescientos metros ladera arriba, una figura pequeña en comparación con el tamaño del cerro se deslizaba con un ritmo que parecía calculado y, al mismo tiempo, arriesgado. Era Mirko Luqe, deportista argentino y referente local del snowscoot y del snowbike, dos disciplinas que en los últimos años empezaron a ganar adeptos entre los aficionados a la montaña que ya se aburren del esquí tradicional y buscan algo más crudo, más parecido a andar en bici por una pendiente cubierta de blanco.

Lo que pasó después lo contaré como lo viví: de golpe, el cuerpo de Mirko perdió la línea, la tabla trasera se hundió más de lo previsto en la nieve polvo y el recorrido se cortó en seco. Cayó varios metros por la pendiente, rodó, se levantó. Salió ileso, por suerte, pero la imagen me dejó pensando durante un buen rato en algo que muchas veces se discute poco: qué hace el resto del grupo cuando uno cae fuera de pista.

Qué son el snowscoot y el snowbike, en criollo

Para el que nunca los vio de cerca, vale la pena aclararlo porque no son inventos nuevos pero sí bastante desconocidos fuera del circuito. Son, básicamente, una bicicleta de mountain bike adaptada para nieve: se reemplaza la rueda delantera por un esquí corto y la trasera por una tabla tipo snowboard, y se conserva el cuadro, el manillar y, sobre todo, la postura del rider. La gracia es que combinan la geometría y el manejo de una BMX con el deslizamiento propio del snowboard. Permiten meterse en pendientes empinadas y en nieve no compactada, pero piden nivel técnico alto y, sobre todo, lectura de terreno. No es un juguete para un principiante que se está animando a su segunda temporada.

Y acá viene el punto fino del asunto: el Cerro Bayo, donde ocurrió la caída, tiene zonas habilitadas para esquí y snowboard perfectamente señalizadas y patrulladas, y tiene también zonas de nieve virgen a las que llegan riders y esquiadores experimentados que se salen del dominio balisado. Esas áreas son las que concentran los accidentes más serios de la temporada, justamente porque son las que menos vigilancia tienen y las que más exponen a quienes van a la montaña con la idea de que la nieve los va a tratar bien.

Lo que dice el protocolo cuando alguien cae

  • Detenerse de inmediato y no seguir bajando como si nada hubiera pasado.
  • Buscar contacto visual o verbal con el accidentado lo antes posible.
  • Si no hay respuesta, acercarse para evaluar el estado físico y emocional de la persona.
  • En nieve polvo profunda, sospechar siempre que puede haber enterramiento parcial o total.
  • Llevar siempre detector de víctimas de avalancha (DVA), pala y sonda por persona.
  • Nunca salir fuera de pista solo: el mínimo razonable son tres integrantes.
  • Informar a alguien en tierra el recorrido previsto y la hora estimada de regreso.
“En nieve polvo, una persona puede quedar enterrada y asfixiarse en minutos. Por eso el grupo no puede seguir bajando como si la caída fuera un traspié menor: tiene que detenerse, ver y verificar antes de mover un metro más.”Lectura de protocolos de seguridad en terreno no balizado

Cuando le pregunté a Beatriz, una vecina de Villa La Angostura de 54 años que conozco desde hace años y que cada temporada sube al Bayo a ver a su hijo menor andar en snowboard, me dijo algo que me quedó dando vueltas: A mí me enseñaron que si alguien se cae en fuera de pista, lo primero es mirarlo a los ojos y preguntarle si está entero. Si contesta, una cosa. Si no contesta, todo cambia. Esa es la diferencia entre un susto y una tragedia. Tiene razón, y la experiencia de Mirko Luqe en el Bayo, que terminó en un susto grande pero sin lesiones, es un buen recordatorio de que el protocolo no es un formalismo: es lo que separa un día de nieve para contar anécdotas de un día de nieve para lamentar.

Volví a mirar hacia la pendiente donde lo había visto caer y ya no quedaba nadie. La nieve polvo había tapado las marcas de la rodada como si nada hubiera pasado. Eso también es la montaña: te da la postal bonita y, al mismo tiempo, te borra las huellas del error en cuestión de minutos. Por eso conviene tener el protocolo en la cabeza antes de calzarse las botas, no después.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos

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