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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Robbie Williams, el británico que aprendió a pedir permiso en argentino

Anunció que el domingo cantará "De música ligera" de Soda Stereo, después de que el público le cantara el tema en la segunda noche del Movistar Arena. Antes, lo declararon Huésped de Honor y todo.

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Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Robbie Williams, el británico que aprendió a pedir permiso en argentino

Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero a veces alcanza con ser británico y tener la humildad de pedirle permiso a un estadio lleno. Robbie Williams, que ya lleva más de tres décadas haciendo lo que quiere arriba de un escenario, pasó por Buenos Aires, escuchó a la gente cantar algo que no era suyo y dijo, casi en pidan tuning: bueno, la hacemos el domingo. Así, con esa simpleza. Sin grandilocuencia, sin traducciones al inglés, sin el gesto ampuloso del rockstar que se cree dueño del mundo. Un minuto antes estaba tocando su Britpop. Un minuto después ya tenía que aprenderse un clásico ajeno.

El tema en cuestión es "De música ligera", de Soda Stereo, la canción que probablemente más se haya cantado a los gritos en un recital ajeno en la historia de este país. Pertenece a Canción animal, ese disco de 1990 que sigue sonando como si lo hubieran editado el año pasado, y se convirtió en una especie de himno paralelo que aparece donde menos se lo espera: en una plaza, en un bar, en un estadio con un inglés como protagonista.

Cómo se cocinó la promesa

La secuencia fue así: la banda de Williams arrancó a tocar la melodía, el público la reconoció antes que el propio cantante y empezó a cantarla con esa precisión milimétrica que solo tienen los argentinos cuando se trata de Cerati. Williams frenó la ejecución, preguntó qué era eso que escuchaba, se enteró de que era Soda Stereo y anunció que el domingo 4 de octubre, en el cierre de sus tres funciones en el Movistar Arena, habrá versión. Todo esto, vale aclararlo, ocurrió en la segunda de las tres noches, con entradas agotadas en las tres, a las 21, en un estadio que es bastante menos mágico que un campo de fútbol pero que a esta altura ya se ganó su lugar en la ruta de los shows internacionales.

Los videos del momento circularon rápido por las redes. Y no circularon solos: los compartieron Laura Cerati y Zeta Bosio, o sea la hermana del autor y el bajista del trío original, dos personas bastante autorizadas para opinar sobre qué se hace y qué no se hace con el catálogo de Soda. Que lo hayan republicado dice más que cualquier crítica musical: cuando los herederos de un legado así comparten el clip de un inglés aprendiendo un tema propio, es porque el inglés lo hizo bien.

El reconocimiento oficial, que siempre suma

Pero no todo fue rock and roll y melodías prestadas. Antes del show del viernes, Williams recibió en el estadio la declaración de Huésped de Honor de la Ciudad de Buenos Aires, una de esas distinciones que la política local entrega con una mezcla de solemnidad y desparpajo. Participaron de la entrega el legislador Pablo Donati y el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny. La declaración había sido impulsada por Paola Michielotto cuando todavía era legisladora, y Donati fue el responsable de la bandeja protocolar, ese objeto que nadie sabe bien dónde termina y que igual siempre queda lindo en las fotos.

Williams, fiel a su estilo, usó el momento para ganarse al público con una frase directa: "Argentina es un público especial, uno de los mejores del mundo". Es una frase que probablemente dice en cada país que visita, pero acá suena creíble porque viene acompañada de gestos concretos, como el de frenar un show para escuchar qué cantan a su alrededor. Eso, en un mundo donde la mayoría de los artistas internacionales llega con el setlist cerrado bajo llave, es casi un acto de amor.

El artista poco conocido que vale la pena seguir

Y ya que estamos en la sección de rescates: pongamos los ojos en Gabriel Sánchez Zinny. Sí, el jefe de Gabinete porteño. Puede sonar raro en una nota de cultura, pero alguien tiene que decirlo: es de esos funcionarios que aparecen en los márgenes de la escena y nunca ocupan el centro. Se lo vio en la entrega, cómodo, con ese perfil bajo que a veces hace falta en un acto donde la verdadera estrella es otra. No es rockero, no es actor, no es músico. Pero está, y eso, en un país donde la cultura suele gestionarse con la calculadora bajo el brazo, ya es bastante.

“Bueno, la vamos a hacer el domingo, ¿ok?”Robbie Williams, en el Movistar Arena

Con una función todavía por delante, quedó sellado el pacto: el domingo 4 de octubre, Williams va a cantar "De música ligera" en Buenos Aires. Será su manera de despedirse, o de empezar a despedirse, de una ciudad que lo trata como si hubiera nacido acá. Y aunque el resultado final sea una incógnita (la traducción, el arreglo, la pronunciación de cada palabra en castellano), el gesto ya está hecho. A veces alcanza con prometer para ganar el corazón ajeno.

Mi recomendación, sin vueltas: si tenés entrada para el domingo, no la vendas. Aunque la versión termine siendo un desastre técnico, vas a poder contar durante los próximos veinte años que estuviste ahí, en la noche en que un británico se animó a cantarle Soda Stereo a los argentinos en su propia cara. Eso no tiene precio. Lo demás, es rock and roll.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos

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