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SÁB, 17 OCT 2026
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Moria Casán, la serie y dos juicios: cuando el biopic se complica con la familia del ex

Menos de un mes después del estreno, la producción biográfica de Moria Casán en Netflix acumula dos demandas de hijos de su exmarido Luis Vadalá. Una ya tuvo primera audiencia, la otra suma al director como demandado.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Moria Casán, la serie y dos juicios: cuando el biopic se complica con la familia del ex

Ah, la biopic ajena. Esa joyita del género que consiste en contar la vida de alguien y, de paso, ajustar cuentas con todos los que pasaron por esa vida. Menos de un mes lleva la serie de Moria Casán en Netflix y ya tiene más frentes judiciales que el Bailando por un Sueño en su mejor temporada. Ahora se conoció una segunda demanda, esta vez de Ramiro Vadalá, hijo del exmarido de la vedette, que se suma a la que había presentado su hermana Ingrid.

Vamos por partes, que la cosa tiene su miga. Ramiro no se guardó nada: demandó a Netflix, a la productora, a Moria y, como detalle que no es menor, también al director Javier Van de Couter. Su hermana Ingrid ya había hecho lo propio y, según el material, hasta pasó por su primera audiencia. La primera cita en el expediente de Ramiro está prevista para fines de septiembre. (Spoiler: septiembre va a ser movidito para los abogados de la producción.)

Los reclamos y una escena que incomoda

Los argumentos de Ramiro son tres y todos suenan a manual de daño en serie: daño psicológico, daño moral y perjuicio a la imagen de su padre. La queja central pasa por cómo quedó pintado Luis Vadalá en la ficción, con escenas de consumo de sustancias, episodios de violencia y, para sumar tensión, una secuencia donde el personaje aparece desnudo delante de una hija menor de edad. La producción, en cambio, eligió un detalle curioso: nunca menciona el apellido Vadalá. Al personaje lo llaman siempre por su nombre de pila, como si eso alcanzara para despegarse del reclamo.

  • No se pide editar la serie ni borrar escenas puntuales: el reclamo va por el lado del resarcimiento económico, con monto a definir en audiencia.
  • También se solicita un pedido de disculpas públicas como parte de la pretensión.
  • En la causa de Ramiro, la primera audiencia quedó fijada para fines de septiembre.

Y acá viene lo jugoso, al menos para mirar la cuestión con algo de distancia. El abogado de Moria, César Carozza, salió a cuestionar uno de los puntos que más llamaron la atención del debate público: la queja por una escena en la que el personaje es presentado con un origen humilde y con trabajo en la mecánica. La frase que quedó dando vueltas fue directa: "¿Y eso es menospreciar a alguien? ¿Ser mecánico es despreciar a alguien?". Buena pregunta para llevarse a casa. (Sobre todo si uno piensa cuántas veces la televisión argentina construyó villanos justamente por su oficio o su clase social.)

Un antecedente incómodo para el reclamo

Hay un dato del material que me parece clave y que rescato porque pinta de cuerpo entero el escenario. En 2007, el propio Luis Vadalá se sentó frente a las cámaras de Gran Hermano Famosos y, con transmisión las 24 horas, relató en primera persona varios de los episodios que hoy aparecen ficcionados en la serie. O sea: lo que la producción cuenta, el propio protagonista de la queja lo contó hace casi dos décadas con un rating que dependía justamente de cuánto se animara a abrirse. ¿Eso le da un escudo legal a la serie? No necesariamente. Pero le quita bastante épica al argumento de que la imagen quedó dañada por la ficción y no por la exposición voluntaria del interesado.

Mientras tanto, la serie sigue en la plataforma, acumula visualizaciones y también demanda. El detalle no menor para el lector desprevenido es que ninguna de las dos acciones pide bajar títulos ni editar capítulos: se pelea por plata y por una disculpa pública. La pregunta de fondo queda flotando y la dejo planteada porque no hay respuesta fácil: ¿una producción biográfica debería tener límites legales sobre cómo retrata al entorno del protagonista, sobre todo cuando ese entorno ya eligió antes exponerse? Si la respuesta fuera sí, estaríamos a un paso de discutir quién decide el tono y hasta dónde llega la libertad de contar una historia. Y ahí ya no hay biopic que se salve.

Recomendación sin vueltas: mirar la serie con la demanda al lado. No como ejercicio de cinismo, sino para entender de una vez por todas que, en la Argentina del streaming, contar la vida de alguien es, cada vez más, un juicio aparte.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos

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