Milo, cinco años y un trono detrás de la batería
PJ Kids, el trío familiar que mezcla rock y funk para chicos, abre el show de Los Meñiques de la Casa en el Gran Rex. Su baterista tiene edad de jardín y ya pisó escenarios en Miami.
Hay una imagen que resume todo y es esta: un nene de cinco años, baterista, a punto de subirse al Gran Rex. Sí, el Gran Rex. El templo. El lugar donde cualquier mortal que haya soñado con la música guarda en la memoria alguna noche decisiva. Y Milo, que todavía no sabe lo que es una declaración de Ganancias, va a tocar ahí como si fuera el patio de su casa, que en cierto modo lo es, porque PJ Kids nació justamente ahí: en el living, con un niño que tenía tres años y medio y unos palitos que empezaron a sonar solos.
El show del domingo
PJ Kids se presenta este domingo 20 de septiembre como invitado de apertura de Los Meñiques de la Casa, en una función pensada para compartir entre chicos y adultos. El grupo está integrado por Periko, Jessi León y, claro, Milo. La propuesta combina rock, funk y ritmos latinos con letras que se animan a temas poco glamorosos pero muy concretos: la comida, la confianza en uno mismo y el miedo a la oscuridad. Dos títulos del repertorio, “Cree en ti” y “Monstruos”, son casi un manual de crianza con banda de sonido.
- Dos discos editados en poco más de un año: “Hecho en casa para tu casa” y “Somos un equipo”.
- Milo grabó todas las baterías de “Somos un equipo”.
- Más de 15 millones de visualizaciones en YouTube en el último año.
- Shows previos en Miami, en el James L. Knight Center y el Fillmore Theater.
- Colaboración confirmada con Canticuénticos para fin de año.
- Un tercer disco anunciado para 2026.
Antes de convertirse en una banda con bata de pedal adaptada, Periko y Jessi León eran un dúo de pop con nominaciones al Latin Grammy en el currículum. Después vino un parate de casi cinco años produciendo para otros artistas. El regreso a los escenarios lo motorizó el pibe: empezó a acompañarlos con la batería en la casa y de esa charla cotidiana nació PJ Kids. Los ensayos, claro, tienen la lógica de cualquier hogar con chicos: arrancan después del colegio, arrancan con improvisaciones sobre temas de rock y cortan cuando Milo avisa que se aburre. A veces la señal es querer ir a jugar al fútbol; otras veces, plastilina.
“Las canciones fueron pensadas para que él también pueda tocarlas en los shows. En el estudio propone sus propios ritmos, y en casa a veces quiere cortar antes y pasar a otra cosa.”Periko
En una época donde pareciera que todo proyecto infantil necesita una marca de colores pastel y un logo perfecto, PJ Kids va a contramano: es rock, es funk y tiene a un nene que ya facturó más reproducciones que varios artistas de calendario. Para el cierre, una recomendación sin vueltas: si tienen chicos en edad de preguntar por qué la batería tiene tantos platos, llévenlos al Gran Rex este domingo. Van a ver a Milo, pero también van a ver de cerca eso que uno se olvida cuando se hace grande: que la música, antes de cualquier cosa, se empieza a tocar por jugar.
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