Mariana Nannis, madre sin manual: ama a Alex, espera a Alex y ni siquiera conoce a su nieta
Desde Marbella, la ex mujer de Claudio Caniggia habló del vínculo roto con su hijo mayor, confirmó que todavía no vio a Venezia y le mandó una orden directa a Charlotte: ganar el reality y traer la copa.
Acá estamos, señoras y señores, ante uno de esos clásicos del folklore vernáculo: una madre que quiere ver a su hijo, un hijo que no aparece y un país entero mirando la novela familiar por la ventanita del chusmerío. Mariana Nannis rompió el silencio desde Marbella, España, y dejó en claro que la iniciativa del acercamiento la maneja exclusivamente su hijo mayor, Alex Caniggia. Ni un paso adelante, ni un paso atrás: pura espera maternamente cultivada al sol europeo.
En diálogo radial, la ex mujer de Claudio Caniggia fue al hueso. Cuando le consultaron por la relación con Alexander, el tono fue el de una mujer que ya pasó por todos los capítulos: "Con Alexander, yo qué sé, ahí está, es mi hijo, va a ser mi hijo siempre". No hubo reproche explícito ni anuncio de reconciliación. Hubo, en cambio, la confirmación cruda de un vínculo congelado, del tipo que se mantiene vivo por la biología más que por el teléfono.
Extrañar sí, llamar no
Le preguntaron si lo extraña y la respuesta fue breve y sin maquillaje emocional: "Obviamente que lo extraño, es mi hijo". Punto. Sin adornos, sin indirectas. Después llegó la pregunta que abre o cierra las novelas familiares: ¿qué pasaría si Alex decide retomar el contacto? Y otra vez la pelota quedó del lado del hijo, con una frase pensada para titular: "Cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá". El clásico manual del maternar a la distancia, con subrayado en la palabra espera.
“Cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá.”Mariana Nannis
La nieta fantasma
Lo más filoso del asunto, sin embargo, está en otro rincón. Venezia, la hija de tres años que Alex tuvo con la bailarina Melody Luz, sigue siendo una desconocida absoluta para su abuela paterna. Nannis lo reconoció sin evasivas: quiere conocerla, obvio, pero el deseo choca contra la misma pared. "La voy a conocer el día que los demás me la quieran presentar", soltó, como quien describe un trámite migratorio entre parientes.
- Extraña a Alex y lo dice abiertamente, pero no tomará la iniciativa del acercamiento.
- No conoce a Venezia, su nieta de tres años, y depende de la buena voluntad de su hijo para hacerlo.
- Descartó los rumores sobre rupturas totales con sus hijos con una carcajada: "Dicen cada barbaridad... ¿vas a creer todas las barbaridades que dicen?".
- Con Charlotte mantiene el vínculo intacto: la llamó al reality, la chicaneó y le ordenó aguantar a las rivales y volver a Marbella con la copa.
Charlotte, la otra cara de la moneda
Porque la familia, como en toda buena telenovela criolla, no es pareja: con Charlotte el canal está abierto, suena el teléfono y hasta hay pijamada planeada en el Hotel Palace de Madrid. Nannis no se guardó nada durante la charla con su hija en plena competencia: "Tenés que ganar, Charlotte. Aguantate a todas las locas y ganá, vamos, si vos podés". Y de yapa, la invitación: "Traé la copa a Marbella". Charlotte contestó con la épica mínima de cualquier hija: "Siempre ganadora, mamá, como vos me enseñaste".
¿Mi recomendación sin vueltas? Tomar nota del manual de Mariana: amar no es perseguir. Si Alex algún día quiere cruzar el océano (o cruzar la calle, vaya a saber), la puerta está abierta con llave echada para el lado de adentro. Mientras tanto, Venezia creciendo, una abuela que solo la vio por fotos y una Charlotte que compite por televisión con el celular caliente de mamá. La pelota, como siempre, sigue en la cancha del Caniggia varón. Que la haga rodar cuando le plazca.
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