Lizzie Borden llegó a Netflix con la friolera de 12,1 millones de visitas y la crítica le dio la espalda: ¿vale la pena igual?
La nueva entrega de la antología de Ryan Murphy se estrenó primera en 60 países, pero registró la audiencia más baja de las cuatro temporadas y un magro 42% en Rotten Tomatoes. Un repaso por los números y por qué, aun así, hay motivos para darle play.
No falla: cada vez que Netflix anuncia una serie sobre un asesino famoso, uno ya sabe que va a terminar escribiendo sobre rating, cifras y comparaciones odiosas. Y acá estamos, otra vez. Lo concreto es que Monstruo: La historia de Lizzie Borden debutó con 12,1 millones de visualizaciones en la plataforma y se subió al podio en 60 países, según los datos que la propia empresa difundió. Suena impressive, hasta que uno mira la historia reciente de la misma antología y se da cuenta de que es el debut más bajo de los cuatro.
Los números, que siempre mandan
Vamos a lo que sirve para entender el panorama. La primera entrega, la de Jeffrey Dahmer, arrancó con 22 millones de visualizaciones y nadie se lo discute a nadie. La de los hermanos Lyle y Erik Menéndez, en 2024, marcó 12,3 millones en su estreno. La de Ed Gein llegó a 12,2 millones. Y ahora esta Lizzie Borden se quedó en 12,1 millones. O sea: viene cayendo de a poquito, aunque la diferencia con las dos anteriores es casi cosmética.
- Jeffrey Dahmer: 22 millones de visualizaciones en su debut.
- Lyle y Erik Menéndez: 12,3 millones en 2024.
- Ed Gein: 12,2 millones.
- Lizzie Borden: 12,1 millones, el arranque más bajo de la antología.
- La serie se ubicó primera en 60 países en su semana de estreno.
La crítica, mientras tanto, le puso el sello de aprobado con lo justo. En Rotten Tomatoes la miniserie acumula un 42% de reseñas positivas, lo que la convierte en la segunda entrega peor valorada de las cuatro. Un dato que mide otra cosa muy distinta a la audiencia: la calidad percibida por la prensa especializada, que a veces coincide con el público y a veces, como acá, se desengancha.
Quién es quién en esta entrega
La protagonista es Ella Beatty, que se pone en la piel de Lizzie Borden, la mujer estadounidense sospechada de matar a su padre y a su madrastra con un hacha a fines del siglo XIX, hecho por el que fue juzgada y absuelta. La serie recorre ese caso a lo largo de ocho episodios, formato de miniserie para quienes gustan de zanjar una historia en un finde largo.
Y ahora, lo que a mí me importa: entre tanto nombre rimbombante y tanto dato frío, rescato a Ella Beatty. Hija de Warren Beatty y Annette Bening, viene de papeles chicos en filmes como If I Had Legs I'd Kick You o Saturday Night, y acá se banca el centro de la escena durante ocho capítulos. Si la serie no funciona del todo, al menos le deja una vidriera enorme a una actriz que todavía no estaba en el radar del gran público.
Mi recomendación, sin vueltas: si te gustó alguna de las entregas anteriores de Monstruo, entrale igual. Son ocho capítulos, se ven rápido y el caso Borden tiene ese condimento de sospechada que siempre genera debate. Si encima te interesa ver a una Beatty mostrar de qué está hecha antes de que se haga masiva, mejor todavía. Encendé el fuego, prepará el mate y dale play: total, son solo ocho capítulos.
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