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SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

Iván Ramírez se anima a cantar con la cara destapada y deja la imitación para los rivales

El humorista aceptó competir en Es mi sueño, el ciclo de Guido Kaczka, mostrando su propia voz y sin las prótesis ni el maquillaje que lo hicieron conocido. La movida lo obliga a entrenar el canto y a repensar un oficio donde lleva más de 150 personajes encima.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Iván Ramírez se anima a cantar con la cara destapada y deja la imitación para los rivales

Hay algo casi terapéutico en ver a un imitador sacarse la careta. Es como cuando a un mago le piden que explique el truco: pierde magia, sí, pero también deja de esconder la mano. Iván Ramírez, que durante años se ganó el pan con pelucas, prótesis y un laboratorio entero de maquillaje, aceptó un reto insólito: cantar en televisión siendo, justamente, Iván Ramírez.

De esperado humorista a concursante que canta

La invitación llegó desde la producción de Es mi sueño, el programa que conduce Guido Kaczka. Ramírez imaginaba que lo querían para meter alguna imitación suelta, un cameo simpático entre bloque y bloque. Se equivocó. Le ofrecieron un lugar en el elenco de concursantes. Y no para hacer de Lía Crucet o de Marcelo Tinelli, sino para cantar como el que es: un pibe de voz propia que durante mucho tiempo se dedicó a prestarla.

“Lo primero que pensé es: no sé cantar con mi voz.”Iván Ramírez

La frase la dijo él, y tiene su mérito. Porque Ramírez tomó clases de canto durante años, pero siempre al servicio de otros: ajustando registros, afinando tonos ajenos, estudiando la garganta de cada personaje como un luthier afina un violín que después va a sonar en manos de otro músico. Ahora el instrumento es el suyo y suena en primera persona.

Un laboratorio de personajes que lleva más de cuatro horas por cabeza

(Acá conviene detenerse un segundo, porque la cifra abruma.) El humorista calcula que su repertorio supera los 150 personajes, repartidos entre figuras del espectáculo, deportistas y dibujos animados. Para armarlos, el método es casi clínico: primero observa cómo piensa el personaje, qué le interesa, cómo se comporta; después trabaja la voz y los gestos; y recién al final llega el vestuario y la caracterización.

Lo de menos es el talento: el despliegue logístico es de película. Colocar una prótesis puede demandar un mínimo de cuatro horas, y retirar el maquillaje suma otras dos. Además, invierte en pelucas de cabello natural y tiene un equipo que le cose la ropa para cada personaje. Es una pequeña industria familiar montada sobre la imitación.

Una carrera que arrancó disfrazando a Lía Crucet en un cumple

El origen tiene la ternura de los comienzos sin contratos ni managers. A los 14 años, Ramírez se vistió de Lía Crucet para el cumpleaños de una amiga. El vestuario lo cosió su bisabuela, imagino que con la misma paciencia con la que se teje un mantel. De esa fiesta salieron tres contrataciones para otros eventos. Ahí, sin saberlo, empezó todo.

Viralizados, streaming y una Mar del Plata a la vista

Mientras se prepara para cantar en El Trece, Ramírez sigue en movimiento. Integra Viralizados, acaba de estrenar el ciclo de streaming Iván y vienen y recibió una propuesta para llevar un unipersonal a Mar del Plata, esa ciudad bendita donde el verano se llena de humoristas con carpetas bajo el brazo. La agenda, claro, se la arma él mismo entre bolo y bolo.

Una recomendación, sin vueltas

Sigan a Iván Ramírez en Iván y vienen. Y, si la paciencia los acompaña, dense el gusto de mirarlo en Es mi sueño cantando como él y no como otro. A veces, lo más interesante de un imitador es lo que pasa cuando deja de imitar. Eso, y el datazo de que un pibe al que vimos mil veces disfrazado tiene, además, una garganta propia que vale la pena escuchar.

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Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos

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