Harari advierte que la inteligencia artificial podría controlar finanzas y trámites incomprensibles para las personas
El historiador planteó que, en diez o veinte años, los sistemas de inteligencia artificial podrían diseñar estructuras financieras que los humanos no comprendan. En la Argentina, el avance del fraude digital pone en primer plano la responsabilidad de los proveedores de pagos.
Por Celeste Bonetto, Educación y universidades.
El 43 por ciento de los usuarios de internet en la Argentina sufrió un hackeo o un fraude digital entre 2025 y el primer semestre de 2026, según un informe de CertiSur y D'Alessio IROL. El dato, que representa un aumento frente al 33 por ciento del período anterior, muestra la dimensión de un problema en el que también cobra relevancia quién responde cuando fallan los sistemas de pago.
En ese escenario, el historiador Yuval Noah Harari planteó una advertencia más amplia sobre la inteligencia artificial durante una entrevista en la televisión pública checa. Su preocupación no se centra en robots armados, sino en la posibilidad de que estos sistemas lleguen a controlar áreas decisivas de la vida cotidiana, como las finanzas y la burocracia.
Una relación desigual con la tecnología
Para explicar su planteo, Harari recurrió a la relación entre las personas y las vacas: estos animales pueden percibir a los seres humanos, pero no comprender el funcionamiento del dinero ni su influencia sobre sus propias vidas. Según su hipótesis, dentro de dos décadas las personas podrían encontrarse en una posición semejante frente a sistemas de inteligencia artificial que ya no fueran capaces de entender.
El historiador sostuvo que la inteligencia artificial tiene una ventaja para procesar datos, seguir expedientes y realizar tareas administrativas que resultan agotadoras para las personas. Como ejemplo, señaló que un sistema podría retener el historial completo de transacciones de un banco, una capacidad que excede la de un empleado humano.
A partir de esa capacidad, advirtió que en diez o veinte años podrían existir estructuras financieras y legales diseñadas por inteligencia artificial que resulten demasiado complejas para sus usuarios. Su planteo alcanza también a la distribución del poder: la burocracia permitió organizar bancos, leyes y Estados, y facilitó la cooperación humana a gran escala.
Fraude digital y responsabilidad
Harari también señaló la dificultad de determinar quién debe responder cuando falla un sistema de inteligencia artificial. En la Argentina, aunque las cifras de fraude digital no atribuyen esos delitos a dicha tecnología, dan cuenta de los riesgos que enfrentan los usuarios: la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia registra que más del 70 por ciento de las denuncias por ciberdelitos corresponde a fraude digital y suplantación de identidad.
El Banco Central, por su parte, exigió a los proveedores de pagos que respondan cuando se producen fallas. La medida se inscribe en una discusión que excede la capacidad técnica de los sistemas: cómo garantizar que las personas tengan una respuesta cuando una operación que afecta su dinero no funciona como debería.
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