Fito Páez se plantó en Mar del Plata y les cantó una canción a los patovicas que no querían dejar bailar a su público
El rosarino frenó su show en el Polideportivo Islas Malvinas para recriminarle al personal de seguridad el trato con la gente. La producción admitió errores y él lo ratificó después en redes, con la adrenalina todavía a flor de piel.
Hay una fantasía muy instalada entre ciertos organizadores de recitales: la de creer que si la gente pagó una entrada más barata tiene que quedarse quieta como un mueble. Fito Páez, que de eso sabe y mucho, decidió terminar con esa ilusión el sábado a la noche en Mar del Plata. Y lo hizo a su manera: paró el show, se paró frente al micrófono y les cantó cuatro verdades al personal de seguridad que, según su mirada, se había pasado de rosca con el público.
Lo que pasó en el Polideportivo
El escenario fue el Estadio Polideportivo Islas Malvinas, un lugar con localidades numeradas y sectores a distintos precios. Algo tan sencillo como eso se volvió un quilombo cuando la gente quiso hacer lo más lógico del mundo en un recital de Fito Páez: pararse y bailar. El operativo de seguridad, en cambio, parecía dedicado a perseguir a cualquiera que se levantara de su butaca, como si la platea fuera un aula de primaria y los asistentes, nenes de ocho años.
(Spoiler: si vas a un show del autor de El amor después del amor y pretendés quedarte sentado todo el tiempo, mejor contratá una clase de yoga. Pero ese es otro tema.)
El rosarino no se bancó la situación y dejó por un rato la música para hacer algo que le sale muy bien: hablar claro. Les dijo a los trabajadores, textual: "No son policía, loco, son seguridad. No pueden tocar a la gente". Y agregó, ya mirando a la tribuna: pidió que el público no se dejara "avasallar". Una frase corta, seca, de esas que enojan a algunos y le ganan un aplauso cerrado de los demás.
La explicación de la producción
Después del show, los organizadores salieron a dar su versión. Dijeron, con la mejor de las ondas, que la idea del operativo era evitar que la gente avanzara hacia localidades que no había comprado. Una tarea difícil, lo admito: hacer entender que si pagaste la fila 12, la fila 12 es la fila 12. Y que, aun así, cada uno tiene derecho a levantarse y mover el esqueleto en el lugar que le corresponde. Hasta ahí, todo bien.
Pero hubo un detalle que la producción no pudo tapar: admitió que algunos miembros del personal pudieron haber interpretado las instrucciones como "siéntense y no se muevan más". O sea, el famoso "yo te entendí otra cosa". Las indicaciones se corrigieron sobre la marcha, en pleno recital, lo cual suena a apagar el incendio después de que la cocina ya está quemada.
La gente se quejó por todo
Como no podía ser de otra manera, después del show llovieron los mensajes a la producción. Los hubo de todos los colores y sabores. Algunos fans, ofendidos, criticaron la reacción de Fito y la interrupción del concierto. Otros, más pragmáticos, recordaron que pagaron una butaca numerada y les molestó ver cómo gente ubicada más atrás avanzaba hacia adelante, sin pedir permiso ni nada. Las dos quejas son razonables. El problema es cuando la seguridad intenta resolverlas empujando, en vez de hablar.
Páez no se bajó del caballo
Ya entrada la madrugada, Fito tomó sus redes y escribió lo que muchos esperaban leer. Aclaró que el personal cuestionado no había sido contratado por su equipo de producción. Y, fiel a su estilo, redobló la apuesta: "Exploté y no me arrepiento de una sola palabra que dije con la adrenalina en sangre". Una declaración de principios que no necesita demasiados adornos.
Cómo se organiza esto, en criollo
Mientras el show seguía y las aguas se calmaban, quedó flotando una pregunta incómoda para cualquiera que vaya a un recital con butacas numeradas. Y vale la pena pensarla un segundo:
- Si pagaste una localidad, tenés derecho a pararte, bailar y cantar en el lugar exacto que compraste. Eso nadie te lo puede discutir.
- Si el de al lado pagó más caro y está adelante, el límite lo marca el ticket, no el personal de seguridad con un gesto enojado.
- Los controles tienen que ser amables, firmes y, si algo se desmadra, el camino es charlar y orientar, nunca empujar ni retar a nadie en público.
- Y si sos el artista y ves algo que te parece injusto, lo correcto es levantar la voz. Fito lo hizo y, les guste o no, abrió un debate necesario.
Mientras la producción asegura que el concierto siguió sin más incidentes vinculados con la seguridad, queda una certeza: en la Argentina discutir dónde te sentás en un recital es casi tan argentino como comer asado. Pero discutir cómo te tratan mientras lo hacés, eso ya es otra cosa. Y ahí, Fito Páez puso el dedo en la llaga con la precisión de siempre. Mi recomendación, ya que estamos: la próxima vez que vayas a un show con butacas numeradas, guardá el ticket en el bolsillo pero el entusiasmo, déjalo en la puerta de entrada. Y si alguien te quiere sentar a la fuerza, que te expliquen con palabras. Si no, hacé como Fito: plantate.
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