El final que Eastwood no se animó a mostrar: la escena borrada de Sin perdón que sigue enterrada 34 años después
El guionista David Webb Peoples reveló que Clint Eastwood rodó un cierre alternativo en el que Munny volvía a su casa y mentía a sus hijos, un eco de El padrino que el director mandó a la basura por considerarlo "un golpe de más".
A veces uno se pregunta qué pasa con las decisiones que los grandes directores descartan en el tacho de basura. La respuesta, en el caso de Clint Eastwood y Sin perdón, es bastante simple: desaparecen. Sin pena ni gloria. Treinta y cuatro años después del estreno de la película, sigue sin aparecer siquiera en la sección de extras de cualquier edición física. Como si nunca hubiera existido.
El dato lo contó el propio guionista, David Webb Peoples, en una de esas conversaciones que uno imagina tomando whisky en penumbras. Eastwood llegó a rodar una escena del desenlace que incluyó en un primer montaje. El propio Peoples la vio. Y después Eastwood se la sacó sin que nadie le temblara el pulso.
De qué se trataba la escena descartada
En ese fragmento alternativo, William Munny regresaba al hogar familiar y se reencontraba con sus hijos. El momento arrancaba tranquilo, casi idílico, hasta que el hijo mayor, Will Jr., notaba la repentina bonanza económica de la familia y le preguntaba al padre si había matado a alguien. Munny respondía que no. Una mentirita piadosa para cerrar el arco del personaje y mandarlo de vuelta al anonimato.
“Munny no dice 'maté a esos hijos de puta'. Está avergonzado de lo que hizo.”David Webb Peoples, guionista de Sin perdón
El padrino como espejo
- La escena descartada tomaba como modelo el cierre de El padrino, cuando Michael Corleone le miente a Kay sobre su participación en la masacre que lo consagra como jefe de la familia.
- Peoples vio el paralelismo como una manera de mostrar que los asesinatos de Munny no eran ningún triunfo, sino más bien una mochila.
- Como dato de color: Francis Ford Coppola sonó como candidato para dirigir Sin perdón antes de que Eastwood se quedara con el proyecto. La mano del destino, a veces, hace cosas raras.
Lo más jugoso del asunto es la explicación que Eastwood le dio a Peoples para sacarla. Le dijo que le parecía "un golpe de más". Así, sin anestesia. El director consideraba que el filme ya había dicho todo lo que tenía que decir sobre la violencia y la redención, y que sumarle esa escena era cargarle una vuelta de rosca innecesaria a un cierre que funciona justamente por su ambigüedad.
Peoples, por lo que se ve, no guardó copia. Admitió no tener idea de dónde está el material. Y Eastwood, fiel a su estilo, lo dejó archivado en algún rincón de su legendaria tacañería cinematográfica. No apareció en dvd, ni en blu-ray, ni en plataformas digitales. Nada de nada. Una rareza que, a esta altura, ya forma parte del mito.
Mi recomendación, si te copa el universo de Eastwood, es volver a ver Sin perdón este finde. Y mientras lo hacés, quedate pensando en ese final alternativo que nunca veremos. A veces, lo que un director decide borrar dice tanto o más que lo que deja en pantalla. Y en este caso, dice mucho.
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