Cuentapropismo informal: ingresos promedio de 541 mil pesos y una brecha marcada frente al trabajo registrado
El primer trimestre dejó al descubierto la distancia entre quienes trabajan por su cuenta con y sin aportes: la mitad de los no registrados cobró hasta 400 mil pesos y el 55% no alcanzó la canasta básica de un adulto. El comercio, la construcción y los servicios personales concentran la mayor parte de esas ocupaciones.
En el primer trimestre del año, los trabajadores por cuenta propia que se desempeñan sin registro formal percibieron un ingreso promedio de 541 mil pesos mensuales, según los datos difundidos por el Instituto Universitario CIAS. La mediana se ubicó en 400 mil pesos, lo que indica que la mitad de ese universo obtuvo ingresos iguales o menores a ese monto, configurando un cuadro de fuerte concentración en la parte baja de la distribución salarial. La cifra pone de relieve, en palabras del propio organismo, la brecha persistente entre las distintas modalidades de inserción laboral en la Argentina actual.
El contraste con los trabajadores registrados resulta elocuente. Quienes desarrollan su actividad de manera formalizaron un promedio de 1.391.000 pesos mensuales, mientras que la media para el conjunto de las personas ocupadas alcanzó los 1.104.000 pesos. La diferencia también se reproduce cuando se mide el ingreso por hora trabajada: 4.435 pesos entre los independientes informales frente a 9.154 pesos entre los registrados, lo que equivale a poco menos de la mitad del valor hora del segmento formal.
La cantidad de horas dedicadas a la actividad completa el diagnóstico. Los cuentapropistas sin registro trabajaron, en promedio, 30,5 horas semanales, contra 38 horas de quienes operan con aportes. Además, el 29 por ciento de los informales manifestó que tenía menos horas de trabajo de las que deseaba, y un 55 por ciento obtuvo ingresos inferiores al valor de una canasta básica para un adulto, de acuerdo con la información relevada por el CIAS.
Las ramas que concentran el trabajo independiente informal
- Comercio: 635.000 personas, alrededor del 30 por ciento del total, con alcance que va desde almacenes y kioscos hasta puestos en ferias y ventas por internet.
- Construcción de pequeña escala: 402.000 personas, un 19 por ciento, en tareas como arreglos, refacciones y changas en viviendas.
- Servicios personales: 354.000 trabajadores, un 17 por ciento, en peluquería, jardinería, estética y cuidado de personas.
- Reparaciones, producción artesanal, transporte de pasajeros y preparación de comida, que completan el espectro de actividades relevadas.
El relevamiento del CIAS describe además un cuadro de fuertes limitaciones en las condiciones de producción. El 76 por ciento de los cuentapropistas informales no cuenta con un local propio, y un 22 por ciento carece tanto de local como de máquinas y vehículo para desarrollar su tarea. Santiago Poy, vicerrector del Instituto Universitario CIAS, calificó esa inserción como un “cuentapropismo de necesidad”, vinculado con la búsqueda de ingresos más que con el desarrollo de un proyecto productivo autónomo.
En términos agregados, el conjunto de los trabajadores independientes alcanzó en el segundo trimestre del año al 25,5 por ciento de la población ocupada, 1,8 puntos porcentuales por encima de lo registrado un año antes. Esa suba representa aproximadamente 307.000 personas adicionales, lo que confirma la tendencia ascendente del trabajo por cuenta propia dentro del mercado laboral argentino, en un escenario donde las modalidades informales sostienen buena parte de esa expansión.
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