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SÁB, 17 OCT 2026
Turismo

Cuatro puentes alemanes que combinan patrimonio urbano, naturaleza y vértigo para una escapada corta desde las grandes ciudades

Desde Erfurt y Kromlau hasta Bastei y Hunsrück, un recorrido por cuatro construcciones emblemáticas de Alemania que se visitan en el día y se planifican con transporte público, con opciones que incluyen viviendas sobre el agua, un arco de basalto que solo puede contemplarse desde la orilla y una pasarela colgante a cien metros de altura.

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Walter BergesioCampo y maní · · lectura 4 min
Cuatro puentes alemanes que combinan patrimonio urbano, naturaleza y vértigo para una escapada corta desde las grandes ciudades

Lejos de las postales más transitadas del turismo europeo, cuatro puentes distribuidos por distintas regiones de Alemania ofrecen al viajero una alternativa de escapada corta, accesible en tren desde las principales ciudades del país, y permiten combinar patrimonio arquitectónico, paisajes naturales y propuestas activas. Las construcciones, que se localizan en Erfurt, Kromlau, Bastei y la región de Hunsrück, comparten la particularidad de estar pensadas para recorrerse a pie y de poder organizarse como visitas de una jornada, aunque cada una presenta características muy distintas en cuanto a su origen, su estado de conservación y la logística necesaria para llegar hasta ellas.

La elección de la ciudad base como punto de partida

La planificación de la excursión comienza por definir una urbe como centro de operaciones, ya que la red ferroviaria alemana permite articular los traslados con combinaciones relativamente sencillas. Leipzig constituye el nodo más cómodo para visitar Erfurt, la capital de Turingia, mientras que Dresde oficia de puerta de entrada a las formaciones rocosas del Elba y al puente de Bastei. Frankfurt, por su parte, funciona como punto de partida hacia la región de Hunsrück, donde se emplaza el puente colgante de Geierlay. Para conocer el arco de Rakotz, en Kromlau, el recorrido indicado parte desde Berlín e incluye dos servicios ferroviarios sucesivos.

Krämer, el puente con viviendas que sobrevivió al fuego

En el centro de Erfurt se levanta el puente Krämer, conocido también como Krämerbrücke o puente de los Mercaderes, una estructura de piedra que alberga en su recorrido a 32 viviendas distribuidas a lo largo de 125 metros. La construcción actual data aproximadamente de 1325, aunque el puente original, levantado en madera, fue consumido por incendios en sucesivas oportunidades, lo que motivó su reemplazo por una versión más resistente. El viaje en tren desde Leipzig insuma cerca de 45 minutos, mientras que desde Berlín el trayecto se extiende hasta una hora y 40 minutos. La visita puede complementarse con tres atractivos cercanos: la Colina de la Catedral, la Ciudadela de Petersberg y el Monasterio de San Agustín, donde vivió Martín Lutero.

Bastei, el puente de piedra entre las montañas de arenisca del Elba

A unos 50 kilómetros de Dresde, en pleno parque nacional de la Suiza Sajona, se encuentra el puente de Bastei, una construcción de 76,5 metros de longitud que se eleva 40 metros sobre el río Elba. La estructura actual, formada por siete arcos de piedra, data de 1851 y reemplazó a una pasarela de madera levantada en 1824 para facilitar el acceso a la fortaleza medieval que corona la formación rocosa. Desde sus miradores se obtienen vistas de la meseta de Lilienstein y de la fortaleza de Königstein, dos de los puntos más reconocibles del paisaje. El acceso desde Dresde requiere unos 40 minutos en el S-Bahn hasta Kurort Rathen y un cruce del Elba en ferry, ya que el puente se sitúa en la margen opuesta del río.

En la región de Hunsrück, y dentro del municipio de Mörsdorf, se emplaza el puente Geierlay, una pasarela colgante de 360 metros de longitud que se eleva a 100 metros sobre el valle. Inaugurado en 2015, el puente presenta una pasarela de tablones de abeto Douglas y un diseño que, según la información difundida por los responsables del proyecto, se inspiró en los puentes colgantes tradicionales de Nepal. La localidad de Mörsdorf no cuenta con estación ferroviaria, por lo que el traslado desde Frankfurt demanda alrededor de tres horas combinando tren y colectivo. El entorno ofrece, además, una red de senderos señalizados que permiten extender la visita más allá del cruce de la pasarela.

En Kromlau, Sajonia, el puente Rakotz ofrece una experiencia distinta a las anteriores: está prohibido atravesarlo, dado el estado de conservación de su estructura, de modo que la visita se reduce a la contemplación desde la orilla del lago que enmarca al monumento. Construido en 1860, el arco de basalto alcanza los 20 metros de altura y, por la geometría de su diseño, forma un círculo casi perfecto al reflejarse en el agua. El puente se emplaza en un parque de unas 200 hectáreas, con senderos arbolados y otros puentes menores. Desde Berlín, el trayecto recomendado insume cerca de dos horas de tren hasta Weißwasser, con transbordo en Cottbus, y otros 20 minutos en el ferrocarril de trocha angosta Waldeisenbahn Muskau, que conecta con la entrada del parque.

  • Krämer (Erfurt): puente de piedra de 1325 con 32 viviendas en 125 metros; accesible desde Leipzig en 45 minutos.
  • Bastei (Suiza Sajona): puente de piedra de 76,5 metros y 40 metros de altura, construido en 1851; se llega desde Dresde en S-Bahn y ferry.
  • Geierlay (Hunsrück): pasarela colgante de 360 metros a 100 metros de altura, inaugurada en 2015; requiere tren y colectivo desde Frankfurt.
  • Rakotz (Kromlau): arco de basalto de 1860 que no se puede atravesar; se visita desde la orilla en un parque de 200 hectáreas.
WB
Walter BergesioCampo y maní

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