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SÁB, 17 OCT 2026
Turismo

Comodoro Rivadavia se prepara para una nueva era turística: ballenas sei, mar y estepa desde febrero de 2027

La ciudad chubutense suma el avistaje de ballenas sei a una oferta que combina senderismo, patrimonio petrolero, gastronomía patagónica y más de 50 vuelos semanales con Buenos Aires, Córdoba y la Patagonia.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos · · lectura 4 min
Comodoro Rivadavia se prepara para una nueva era turística: ballenas sei, mar y estepa desde febrero de 2027

Llegué a Comodoro Rivadavia en uno de esos vuelos que parten desde Aeroparque bien temprano, con el mate todavía tibia la merienda y la Patagonia cruzando la ventanilla como una promesa de piedra y viento. Cuando bajé en el aeropuerto y me acerqué a la costanera, el golfo San Jorge se abrió ancho, gris y azul a la vez, y entendí por qué esta ciudad del sur chubutense se fue ganando un lugar propio en el mapa turístico argentino. Porque Comodoro ya no es solo la capital del petróleo: hoy se presenta como un destino donde el mar y la estepa dialogan, y donde a partir de febrero de 2027 se viene una novedad fuerte, el inicio formal de la temporada de avistaje de ballenas sei, una especie oceánica que se acerca hasta unas dos millas de la costa y que hasta ahora no tenía temporada regular en la zona.

Antes de meterme en esa novedad, vale un dato práctico que siempre me piden los lectores: la conectividad aérea. La ciudad cuenta con más de 50 vuelos semanales que la vinculan con Buenos Aires, Córdoba y otros puntos patagónicos, lo que la vuelve una base cómoda para armar un recorrido por la Patagonia Central sin tener que manejar largas horas por la ruta. A eso se le suma una oferta hotelera que viene creciendo y la posibilidad de combinar paseos urbanos con salidas hacia la costa y la meseta, una combinación que no es menor porque en pocas horas se pasa de caminar por el centro a tener el mar al lado.

Caminatas, naturaleza y patrimonio petrolero

Para los que gustan de las caminatas, una de las opciones clásicas es el Pico Salamanca, de 576 metros de altura. El ascenso es exigente y la recompensa está arriba: la vista del golfo San Jorge, el mar abierto y las formaciones del sector norte forman un panorama que justifica el esfuerzo. Quienes prefieran algo menos aéreo pueden elegir entre ciclismo, cabalgatas o actividades acuáticas como kitesurf y windsurf, siempre con el golfo como escenario. Otro paseo que recomiendo es el Área Natural Protegida Rocas Coloradas, donde los tonos rojizos del terreno se cruzan con el azul del mar y aparecen formaciones geológicas, restos de bosques petrificados de hace millones de años y sectores donde se concentra la fauna local. Es, para mí, una de las mejores ventanas al entorno natural comodorense.

Pero Comodoro no se entiende sin su historia petrolera. El descubrimiento en el Pozo N.º 2, a comienzos del siglo XX, cambió para siempre la fisonomía de la ciudad: trajo empresas, trajo campamentos, trajo barrios enteros que nacieron alrededor de la actividad. El museo del petróleo conserva esa memoria, y la huella de la inmigración, que es parte central de la identidad comodorense, sigue presente en las calles y en la mesa.

Mar, fauna y la mesa patagónica

  • Avistaje de ballenas sei desde febrero de 2027, con la especie acercándose a unas dos millas de la costa.
  • Salidas de esnórquel y buceo con lobos marinos a una breve navegación de la costanera del centro.
  • Una nueva estación náutica que amplía la oferta marina de la ciudad.
  • Gastronomía regional con cordero patagónico, guanaco, langostinos del golfo San Jorge, centolla de los pescadores artesanales, platos con algas locales y coctelería de autor.
  • Iniciativas como Festín de Sabores, que ponen en valor la producción gastronómica local.

En la mesa, Comodoro se luce con productos del mar y de la estepa: cordero patagónico, guanaco y, sobre todo, los langostinos del golfo San Jorge y la centolla que aportan los pescadores artesanales, que ya son un sello de la ciudad. Hay también propuestas con algas locales y una movida de coctelería que crece. Iniciativas como Festín de Sabores le dan vidriera a esa producción y permiten probar varias cocinas en una misma recorrida.

Cuando volví a la costanera, ya con el sol bajando sobre el golfo, entendí lo que me dijo Jorge, un vecino de 58 años con el que me crucé en el paseo: que Comodoro siempre fue una ciudad de paso y de trabajo, y que ahora, de a poco, se está dando permiso para ser también un lugar para quedarse. La temporada de ballenas sei que arranca en febrero de 2027, la nueva estación náutica y el resto de la oferta parecen ir en esa dirección. Mientras tanto, en el mar, a dos millas de la costa, las sei ya empezaron a recordarles a los comodorenses que la Patagonia todavía guarda sorpresas.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos

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