Colapinto, contra las cuerdas: larga 21.º y se agarra del recuerdo de la única práctica que le dio aire
El piloto argentino de Alpine cerró la clasificación en el 15.º puesto, pero una sanción deportiva pendiente y el cambio de motor lo mandan al fondo. La clave, según él, fue la FP3: ahí el auto respondió y ahí se apoya la ilusión de remontar.
Arrancamos por la jugada clave, como tiene que ser. Franco Colapinto firmó el puesto 15 en la clasificación, pero este domingo la grilla lo espera en el 21.º lugar. El Alpine viene con lastre extra, y no es metafórico: son quince posiciones de penalización que arrastra desde Bakú más el recambio del quinto motor de la temporada. Doble golpe. Para un piloto que necesita sumar cada vez que sale a pista, el escenario es de those que te dejan sin aire.
La buena, si la hay, apareció el sábado temprano. En la única práctica con poca nafta, el A526 respondió. El argentino lo buscó al ritmo, sí, y lo encontró. Después, en la qualy, el auto se desdibujó y nunca volvió a sentirse igual. Modificaciones de último momento, problemas varios y un balance que se torció justo en el momento menos pensado.
Lo que dijo Colapinto
“Creo que hicimos mucho trabajo de cara a la carrera, así que intentaremos ir para adelante y avanzar. Es el objetivo que tenemos. Creo que se puede remontar.”Franco Colapinto
Junto a su ingeniero, Stuart Barlow, preparó la estrategia pensando en las 56 vueltas. Las variables que él mismo destacó son las habituales en este tipo de circuitos: frenadas fuertes, degradación alta y rectas largas. Tres ingredientes que, combinados con buen ritmo, pueden transformar un domingo complicado en una jornada de recuperación.
El factor para creer
- Ritmo de carrera: la referencia es la FP3, donde el Alpine funcionó con carga baja de combustible.
- Estrategia con Barlow: trabajo específico durante la noche pensando en la remontada.
- Circuito propicio: frenadas, degradación y rectas largas como vías de sobrepaso.
- Mentalidad: el piloto se mostró competitivo con envíos hacia adelante y sin bajar los brazos.
Me quedo con una imagen: la de Bakú, cuando en una carrera caótica el Williams de Colapinto avanzó desde el fondo con aquella conducción agresiva que lo hizo famoso en la Fórmula 2. Hoy el contexto es distinto, el auto es otro y el circuito también, pero el escenario se parece. Salir 21.º, tener ritmo y morder hasta el último metro. La diferencia entre un domingo para el olvido y una actuación que tape la sanción pasa por el ritmo que tuvo en la FP3 y por cómo lo repita en carrera.
La próxima fecha del calendario de la Fórmula 1 sigue con el cronograma habitual del campeonato. Habrá que ver si el cambio de escenario le devuelve al piloto lo que la clasificación le sacó y si Alpine le entrega un auto que le permita convertir la preparación en posiciones concretas. Por ahora, la ilusión del colombiano se mostró competitiva con envíos hacia adelante, y eso, en este momento, es lo único que cuenta.
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