Brasil pasó del susto al festejo en Brisbane: 4-2 con sello de Endrick y Vinícius
La Verde de Ancelotti perdió el primer tiempo, lo empató con un penal de Raphinha que terminó preocupado por una molestia, y lo definió en el complemento con el ingreso del juvenil y una nueva conquista desde los doce pasos del astro del Real Madrid.
La cosa arrancó torcida. A los tres minutos, Vanderson ya había puesto el 1-0 y parecía una tarde de paseo para la Verde. Pero Australia, con el mismo once que había empatado el primer amistoso cuatro días antes, le metió mano al partido por la vía que menos esperabas: la pelota parada y un zurdazo desde afuera del área.
Primero fue Circati, ganando en el segundo palo tras un córner ejecutado por Metcalfe. Cinco minutos más tarde, el propio Metcalfe agarró la pelota, se acomodó y la colocó al ángulo: 2-1 abajo para Brasil y el banco de Ancelotti con cara de nadie entiende nada. La selección de Carlo había ganado la primera prueba que propone la visita a Oceanía: la desconcentración.
El penal que cambió la noche
Hasta que apareció Raphinha. El capitán tomó la responsabilidad a los 40 minutos, después de que Souttar le cometiera falta a Danilo dentro del área, y la mandó a guardar con la tranquilidad de los que saben. 2-2 y a los vestuarios. Pero la tranquilidad le duró poco: en el entretiempo sintió una molestia en la pierna derecha, la misma zona donde viene arrastrándose problemas en los isquiotibiales y el muslo, y Ancelotti lo sacó para que no se le rompiera el plan.
Segundo tiempo con cara nueva
El ingreso de Endrick fue la llave. El delantero, que había reemplazado justamente a Raphinha, se corrió a la izquierda, pisó el área y metió un centro preciso para que Bruno Guimarães la empujara a los 69 minutos. Ahí se rompió el partido. Australia se desinfló, Brasil se soltó y, diez minutos más tarde, llegó el broche: Irankunda tocó a un rival dentro del área y la justicia dijo presente.
Vinícius Jr. se paró frente al arco, miró al arquero y la puso al rincón. 4-2, resultado final y viaje a casa con la sonrisa un poco menos apretada. Ancelotti había metido siete cambios y renovado toda la defensa respecto al primer cruce. La apuesta le salió bien, sobre todo porque Guimarães fue el motor en la mitad de la cancha.
“El primer juego no había sido nada bueno. Más allá del cambio de estrategia, los jugadores tenemos la responsabilidad de mejorar.”Bruno Guimarães
La preocupación que se lleva Brasil
El triunfo dejó una sombra: Raphinha terminó la primera parte con esa molestia en la pierna derecha y la Confederación Brasileña ya avisó que le harán estudios. No es un detalle menor. Es el capitán, es el pateador de penales y es la pieza que mejor entiende Ancelotti en el equipo. Verlo salir caminando al banco no es exactamente un alivio.
Próxima fecha
- Brasil visitará a India en Calcuta, en un amistoso todavía sin fecha confirmada.
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