El León rugió en Santiago del Estero y se llevó la Supercopa entre polémica y golpes
Rosario Central venció 3-1 a Estudiantes en una final caliente, con un penal sancionado por el VAR que desató la bronca del Pincha y terminó con empujones, insultos y aplausos irónicos en la premiación.
Lo que tenía que ser fiesta terminó a las piñas. Rosario Central se consagró campeón de la Supercopa Internacional al superar 3-1 a Estudiantes en el Madre de Ciudades de Santiago del Estero, en un partido que se definió por el gol de Ángel Di María desde los doce pasos y que se desbarrancó en los últimos minutos con golpes entre planteles en el césped y en el túnel.
El penal que abrió la grieta
A los 36 minutos del segundo tiempo, Darío Herrera cobró penal tras una revisión del VAR por un contacto de González Pírez sobre Enzo Copetti en la entrada del área. Di María se hizo cargo y cambió el suspenso por gol. Estudiantes sintió el golpe y no lo digirió: el Pincha pidió al menos dos veces más al árbitro y se fue con la sangre caliente.
- Una infracción de Elías Verón contra Adolfo Gaich que, según el conjunto platense, merecía segunda amarilla y expulsión. Jorge Almirón lo sacó un rato después, ya con la amonestación encima.
- Una mano de Ignacio Ovando dentro del área que el árbitro no sancionó y que en el banco de Estudiantes gritaron como penal claro.
La bronca se contagió a las tribunas y a los dirigentes. Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, reaccionó en la platea con una sonrisa irónica y aplausos de protesta cuando se confirmó el penal del VAR. Al final del partido volvió a cruzar palabras con Herrera y tuvieron que separarlo antes de que la situación se desmadrara.
Premiación con sabor amargo
El escuadrón platense dudó hasta último momento si subir a buscar las medallas, por el clima que se había generado en el campo. Verón les ordenó presentarse igual. Cuando Claudio Tapia entregó las distinciones a la terna arbitral, los jugadores del Pincha respondieron con aplausos irónicos, la misma postal que en noviembre habían dedicado al Canalla en los playoff del Clausura, cuando la AFA proclamó campeón de la Tabla Anual a Central. Esta vez la historia fue al revés: el León levantó el trofeo y el equipo de La Plata terminó masticando bronca.
Ovando había calificado aquel recibimiento de espaldas como una falta de respeto. La frase volvió a escena, pero esta vez el que se quedó con el título fue Central, en una final con más ruido que fútbol y con un cierre que dejó más preguntas que respuestas. Verón, ya en frío, terminó felicitando al campeón por la conquista.
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