Veinte años después, una chica sigue saltando por la pantalla grande
Los Cines Verdi de Madrid y Barcelona repiten una función única de la película animada de Mamoru Hosoda en el marco de Anime Day. Una excusa perfecta para revisitar (o descubrir) una historia que mezcla ciencia ficción, adolescencia y algo de melancolía.
Hay aniversarios que se festejan con un brindis. Otros, con pochoclos en la butaca y la sala a oscuras. Este es de los segundos: La chica que saltaba a través del tiempo cumple dos décadas y la celebración es una única función, el viernes 2 de octubre a las 22:30 en los Cines Verdi de Madrid y Barcelona, en versión original subtitulada, dentro del ciclo Anime Day que esas salas vienen sosteniendo desde este año.
La distribuidora Selecta Visión vuelve a poner la película en cartelera con el pretexto del cumpleañitos y, la verdad, no le hace falta demasiado esfuerzo para tentarnos: hablamos de uno de los títulos centrales en la carrera de Mamoru Hosoda, director que en los últimos años se consolidó como una de las voces más personales del anime contemporáneo.
Una historia con viajes, romance y límite de tiempo
La película sigue a una chica de secundaria que descubre que puede retroceder en el tiempo y repetir sus días. Al principio, la usa para lo de siempre: aprobar un examen, desacer un papelón, repetir una conversación. Pero el don no es infinito. Cuando aparecen los límites, la protagonista empieza a ocuparse de los demás y ahí, justo ahí, la historia deja de ser un capricho y se vuelve otra cosa.
A partir de ahí se cruzan la ciencia ficción con el romance y con la pregunta más vieja del género: qué pasa cuando uno juega con las decisiones propias y las de quienes quiere. Hosoda no la trata como un divertimento: la cuenta como una historia sobre crecer, hacerse cargo y entender que cada salto tiene consecuencias.
El recorrido del director antes de saltar
(Entre líneas, vale una aclaración: que la película sea de 2006 no la vuelve añeja. La animación aguanta muy bien el paso del tiempo y, para quien la vio de pibe, verla otra vez en pantalla grande tiene ese perfume raro de reencontrarse con uno mismo.)
Datos prácticos, para no llegar tarde
Mi recomendación, sin rodeos: si te gusta el anime, si te gusta Hosoda o si alguna vez tuviste veinte años y te preguntaste qué habrías hecho distinto, sentate en la butaca. La función es única y la excusa, veinte años, es de las que no se repiten. Y ya que estamos: contame qué película de animación te gustaría volver a ver en una sala. La lista, seguro, da para otra nota.
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