Saltar al contenido
Interior CordobésInterior Cordobés ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Una ventana abierta a la paternidad: el primer trasplante de tejido testicular del Reino Unido devuelve la esperanza a un joven de 19 años

Un paciente británico, que había guardado parte de su tejido testicular antes de una quimioterapia agresiva, se sometió a un procedimiento experimental en Edimburgo. La técnica, inédita en ese país, podría cambiar el destino de miles de sobrevivientes de cáncer que hoy ven la fertilidad como una cuenta pendiente.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos · · lectura 4 min
Una ventana abierta a la paternidad: el primer trasplante de tejido testicular del Reino Unido devuelve la esperanza a un joven de 19 años

Lo leí a la madrugada, con el café ya frío sobre la mesa, y sentí que la noticia me sacudía como un puñetazo suave: un chico de 19 años, allá lejos, en Edimburgo, había vuelto a entrar a un quirófano para recuperar algo que la quimioterapia le había quitado tres años atrás. La posibilidad de ser padre. La decisión, tomada en frío antes de un trasplante de médula ósea que podía salvarle la vida pero también dejarle las manos vacías en otro sentido, fue la de guardar un pedazo de su propio tejido testicular, como quien guarda una semilla en un cajón sin saber si algún día habrá tierra donde plantarla.

El caso, que acaba de divulgarse en el Reino Unido, es la primera experiencia de este tipo en ese país y abre un horizonte todavía borroso pero genuinamente esperanzador para miles de jóvenes que, después de sobrevivir a un cáncer, descubren que el tratamiento les cobró una factura silenciosa: la fertilidad. El paciente, cuya identidad se mantiene en reserva, tenía 16 años cuando, en 2023, los médicos le plantearon el dilema. Iba a recibir un trasplante de médula ósea para tratar un trastorno sanguíneo grave y la quimioterapia de altísimas dosis necesaria para ese procedimiento podía dejar sus testículos inutilizados de manera irreversible. Aceptó, entonces, que le extrajeran una muestra de tejido testicular y la guardaran en criopreservación, una decisión que tres años después, en agosto de 2026, terminó devolviéndole algo más que una muestra biológica.

Una técnica experimental que ensaya con células madre del propio paciente

La lógica del procedimiento es tan delicada como su nombre técnico: lo que se reimplanta no es un testículo completo ni un órgano nuevo, sino un fragmento de tejido del propio paciente que contiene células madre espermatogoniales, esas precursoras que, a partir de la pubertad, se encargan de fabricar espermatozoides. La hipótesis es que, una vez descongeladas y reimplantadas en el mismo organismo que les dio origen, esas células puedan reencontrar el camino de la espermatogénesis y volver a producir gametos funcionales. En criopreservación, el tiempo no las mata: esperan.

“Siempre quise tener hijos propios, pero empecé a aceptar que quizá no sería posible. Este procedimiento me dio una esperanza real para el futuro.”El paciente, en un comunicado difundido por el equipo médico

Rod Mitchell, profesor de endocrinología del desarrollo de la Universidad de Edimburgo y responsable del ensayo, fue cauto al presentar el caso: destacó que la técnica todavía tiene que demostrar que permite obtener espermatozoides y, sobre todo, lograr nacimientos de manera segura y repetible. No se trata, aclaró, de una cura instantánea ni de una promesa firme, sino de un primer paso en un camino que hasta ahora se había recorrido muy pocas veces en el mundo.

Qué se viene ahora y por qué importa

  • Ocho meses después del trasplante, previsto para agosto de 2026, el equipo retirará y analizará una pequeña porción del tejido reimplantado para verificar si se reanudó la producción de espermatozoides.
  • Si aparecen gametos, los especialistas deberán confirmar que son morfológicamente aptos para técnicas de reproducción asistida, como la fecundación in vitro o la inyección intracitoplasmática.
  • En pacientes con antecedentes oncológicos, el protocolo exige además descartar que el tejido reimplantado contenga células malignas residuales, mediante histología, inmunohistoquímica y marcadores moleculares, un paso clave de seguridad.
  • La experiencia más cercana a este caso fue la de un hombre de 27 años en Bélgica, cuyo tejido testicular había sido congelado a los 10; tras reimplantar fragmentos 16 años después, se detectaron espermatozoides maduros, aunque hasta ahora no se comunicó una fecundación ni un nacimiento a partir de ese material.

En Argentina, mientras tanto, la Ley 26.862 ya incorpora al Programa Médico Obligatorio los procedimientos de reproducción asistida y la preservación de gametos o tejidos reproductivos, lo que en los papeles garantiza que un adolescente que enfrente una quimioterapia pueda acceder a este tipo de resguardos. La promesa que late detrás de esta historia, entonces, no es solo británica: es también nuestra, es de cada familia que escucha la palabra cáncer y empieza a hacer cuentas sobre todo lo que el tratamiento se puede llevar puesto, incluida la chance de abrazar a un hijo biológico. Como me dijo una vez un oncólogo amigo, con la mirada cansada y la voz baja: no alcanza con salvar la vida, también hay que devolver el deseo. Este trasplante experimental en Edimburgo va, aunque sea con cautela y con la modestia de los primeros intentos, exactamente en esa dirección.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo