Un barco que vuelve después de treinta años y dos hombres que no saben en qué año están
La tercera película de Mark Jenkin regresa a Cornualles con George MacKay y Callum Turner en una historia donde la pesca, la falta de plata y un viaje temporal se mezclan en 16 milímetros.
Vayan anotando: a veces el pasado no vuelve como recuerdo, vuelve como pesquero varado en el muelle. Eso es lo que propone Rose of Nevada, la nueva película del británico Mark Jenkin, que después de Bait vuelve a instalarse en la costa de Cornualles para contar una historia con aroma a sal, a necesidad y a desorientación temporal.
El planteo es simple y efectivo. Un barco que se había perdido en el mar hace treinta años reaparece como si nada en el pueblo. Nadie lo esperaba. Nadie lo entiende del todo. Para volver a ponerlo en funcionamiento hace falta gente dispuesta a embarcarse, y la mano de obra escasea. Hasta que aparecen dos voluntarios con motivos muy distintos.
Dos personajes, dos razones para subir
Por un lado está un padre joven con el techo de su casa destrozado y la cuenta bancaria al borde del colapso. Necesita el sueldo del viaje y no le importa demasiado el resto. Por el otro, un hombre que intenta escapar de su propia historia y ve en la pesca una forma de desaparecer. Los une la embarcación llamada Rose of Nevada, pero cada uno establece un vínculo distinto con el fenómeno raro que les toca vivir: el tiempo se les desordena de manera literal.
George MacKay (1917, la muy infravalorada For Those in Peril) y Callum Turner (The Capture, Masters of the Air) cargan con el peso del relato. Los dos están bien, pero quien se roba las miradas es Callum Turner: le pone a su personaje una fragilidad que pega de lleno con el tono melancólico de la propuesta. Vale seguirle el rastro.
Forma y fondo: 16 milímetros y pueblo que se vacía
- Imagen en 16 milímetros con textura gastada, lejos del brillo digital que domina el cine actual.
- Narración no lineal: el montaje intercala secuencias y rompe la cronología del viaje.
- Cornualles como personaje: la pesca como forma de vida que ya no alcanza para vivir.
- Fantasía tímida: lo sobrenatural aparece sugerido, nunca subrayado con mayúsculas.
Jenkin no necesita mostrar monstruos ni portales para hablar de lo extraño. Le alcanza con un barco que vuelve y dos tipos que empiezan a notar fechas que no coinciden con las del periódico del kiosko. La alteración del tiempo está en la aventura, sí, pero también en la manera de contarla: flashbacks que se mezclan con el presente sin avisar y dejan al espectador haciendo cuentas, algo que a esta cronista le encanta (aunque admito que más de una vez perdí el hilo y no me importó nada).
Mi recomendación, sin vueltas: si les gusta el cine británico de pueblo chico, de personajes con los pies en el barro y propuestas formales con personalidad, Rose of Nevada es para ustedes. Si buscan una película de viajes temporales con explicaciones al estilo Hollywood, sáltense esta función. No es para todos, y justamente por eso vale la pena.
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