Tinelli vuelve a las fuentes y se sube al streaming con un programa que huele a archivo y a calle
Dale Match arranca el 14 de octubre con panel renovada, cámaras ocultas y rescoldos de VideoMatch. La apuesta de siempre, ahora sin cable y con más jongas.
Hay una forma muy porteña de presentarse que consiste en avisar que uno vuelve cambiado, pero igual. Marcelo Tinelli eligió esa vía: el 14 de octubre, a las 21, se instala en el streaming con Dale Match, de lunes a jueves, y lo hace rodeado de su troupe habitual, más algún refresco. La promesa, como casi siempre, suena a un partido de fútbol de los lunes: mucho ruido, algunas perlitas y la duda de si habrá gol.
La mecánica, según lo que se conoce, mezcla tres tradiciones tinellistas bien identificables: el archivo de VideoMatch, las cámaras ocultas con actores y creadores de contenido, y la mesa con panelistas que, en varios casos, pueden llegar a conducir un tramo. El conductor lo dijo con su propia lógica: "El rey es el contenido. Puede ser del año 1990 o de anoche". Una manera de justificar que lo viejo y lo nuevo convivan sin pedir permiso.
Quiénes se sientan en la mesa
El panel estable lo integran Anita Martínez, Diego Castro, Carito Müller y Baulo, con Pachu apareciendo dos veces por semana y Roberto Peña haciendo lo suyo con imitaciones por fuera de la mesa. La idea, en criollo, es repartir el protagonismo: Tinelli no quiere cargar con todo el show y deja que sus compañeros respiren y hasta conduzcan segmentos.
Los segmentos que se vienen
- 30 segundos de fama: talentos insólitos con cronómetro en pantalla.
- La gran chance: cantantes aficionados, incluidos jóvenes del interior, que se la juegan por un lugar.
- Cámaras ocultas: entre siete y ocho situaciones breves por programa, grabadas en la calle.
- Reacciones a fragmentos de VideoMatch con la mesa como comentarista.
- Actuaciones musicales en vivo y cierre a cargo de invitados.
En medio de ese menú, hay un hilo simpático: el ciclo acompañará la preparación de Baulo para una pelea en el evento Párense de manos, lo que le da al programa un costado de reality deportivo poco habitual. Es el tipo de decisión que, gusten o no, genera continuidad: semana a semana, el público puede seguir algo que arrancó al azar.
Detrás de cámara
La dirección vuelve a quedar en manos de Gaspar Bidart y la producción general en las de Adrián "El Mono" Mustone, dos apellidos que se repiten en la historia reciente del conductor. El estudio sumará cinco cámaras robóticas y dos portátiles para salidas, con una escenografía que combina madera, pantallas integradas y una tarima para shows en vivo. Es, otra vez, el universo visual de siempre, con la pantalla como eje y el afuera disponible por si la nota lo pide.
Una recomendación, sin vueltas
Si el lector es de los que todavía se ríe con los clips de los 90 y se banca un programa largo, Dale Match le va a gustar más de lo que admite. Si espera novedad absoluta, mejor ir con el cronómetro en la mano. Mientras tanto, vale la pena prestarle atención a Diego Castro: suele ser la voz que dice lo que otros piensan, y en una mesa tan cargada de personajes, tener a alguien que hable claro es una pequeña victoria. Verlo, aunque más no sea para confirmar la sospecha.
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