Such Brave Girls vuelve con todo: la madre y las hijas que arruinan cualquier plan
La segunda temporada de la comedia británica ya está en Filmin España. Kat Sadler, Lizzie Davidson y Louise Brealey retoman a una familia que convierte los vínculos en un campo minado.
Abramos con una certeza incómoda: existen comedias que te hacen reír porque la familia del protagonista está tan rota como la tuya, sólo que la de ellos lo lleva un par de escalones más arriba. Such Brave Girls es una de esas joyitas. Y acaba de sumar su segunda temporada al catálogo de Filmin en España, catorce meses después del estreno original, lo cual significa que tarde pero seguro, ya la podemos maratonear.
Tres generaciones de desastres sentimentales
La serie sigue a las hermanas Josie y Billie y a su madre Deb, un triunvirato de mujeres que toma decisiones cada vez más cuestionables. Kat Sadler interpreta a Josie y firma el guion (sí, la protagonista también escribe la serie, lo cual explica mucho); Lizzie Davidson es Billie y Louise Brealey vuelve como Deb. Son ellas tres y el desastre que se traen entre manos.
Los seis episodios de media hora empiezan fuerte: Billie y Deb secuestran a Josie para que se case con Seb, el personaje de Freddie Meredith. Y uno piensa: bueno, es el arranque, ya se va a normalizar. No. No se normaliza. La familia funciona como una bomba de relojería que nadie desactiva.
Lo interesante es que Sadler mete en la mezcla salud mental, trauma y hasta experiencias propias. Josie tiene antecedentes psiquiátricos, claro que admite y demas, pero la cosa no queda ahí: Billie y Deb también cargan lo suyo. No hay moraleja al final de cada capítulo, no esperen un abrazo reconciliador.
- Humor ácido como mecanismo de defensa familiar.
- Conflictos sentimentales que se pisan unos a otros.
- Salud mental sin edulcorar ni convertir en.
- Una madre que decide por sus hijas, literalmente.
La perlita que pocos miran
Si me preguntan a quién rescatar de un elenco chico pero efectivo, me quedo con Freddie Meredith. Seb es el partenaire que sostiene el primer episodio sin despeinarse y le pone rostro masculino a una historia que, por estructura, podría haber sido enteramente de mujeres. Cumplió y de sobra.
Recomendación sin vueltas: si te gustan las comedias incómodas, con personajes que se hunden y se ríen mientras se hunden, dale play. Si esperás una sitcom familiar tibiecita, buscá otra cosa. Acá el consuelo es ver que en otro living también se llevan mal.
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