Siete años en cartelera y todavía dan ganas de subir al escenario: Celis se animó a Sex
La ex Gran Hermano se metió en la obra de Muscari, bailó con el elenco y terminó la noche con un beso a Julieta Poggio que ya es furor en redes.
Siete años. Piénsenlo un segundo. En esta ciudad donde las obras duran lo que dura un Gobierno de turno, Sex lleva siete temporadas llenando la misma butaca. Y el domingo, en vez de conformarse con mirar desde la platea, Daniela Celis se calzó las botas, los brillos y subió al escenario a hacer lo que mejor sabe: meter ruido.
La ex participante de Gran Hermano fue figura invitada en una de las funciones que José María Muscari sostiene desde hace casi una década en la cartelera porteña. Look negro con destellos, coreografía sensual y una energía que contagió al teatro colmado. La sala respondió con aplausos y ella devolvió cada uno con actitud.
El beso que nadie esperaba (o sí)
Hasta ahí, todo dentro del libreto. Pero el momento que terminó en todas las pantallas pasó cuando Celis bajó del escenario y caminó directo hacia Julieta Poggio, sentada entre el público como invitada. Frente a un teatro lleno, se fundieron en un beso en la boca. Los gritos de la sala viajaron después a las redes, donde los comentarios se repartieron entre el aplauso y el viejooperrocomehueso de siempre: así se quieren las amigas, escribieron algunas; otras, simplemente, se quedaron con la boca abierta.
Poggio no estaba ahí de casualidad. El vínculo entre las dos viene de adentro de la casa más famosa del país. Compartieron convivencia en Gran Hermano, armaron una amistad que sobrevivió al afuera y ya en noviembre del 2022 se habían besado en vivo durante una fiesta temática, en una escena que sorprendió hasta al conductor que estaba al aire en ese momento.
Muscari, el que siempre entiende el timing
Hay algo que Muscari sabe hacer muy bien y es entender el pulso de la calle. Su Sex funciona como una puerta giratoria: pasan famosos, ex realities, modelos, periodistas. Todos terminan haciendo algo que en otra sala no se animarían. Y ahí está la trampa: el espectador va a ver a alguien que conoce de la tele, pero se termina encontrando con un espectáculo que ya lleva siete años de rodaje y que no se conforma con sobrevivir.
- Siete temporadas en cartelera, un dato casi insólito para la escena porteña.
- Celis como invitada sorpresa, con look negro y coreografía propia.
- El beso con Poggio, repetido en redes hasta el hartazgo.
- Un antecedente claro: el beso de noviembre del 2022 dentro de la casa de Gran Hermano.
- La estrategia de Muscari: mezclar figuras mediáticas con elenco estable y dejar que la química haga el resto.
(Dato al margen: mientras escribo esto pienso en la cantidad de obras que cerraron este año en menos de un mes. Sex sigue. Algo estarán haciendo bien.)
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