Selva, volcanes y dos mares: por qué cada vez más argentinos eligen Costa Rica para escaparse
Con un sistema de áreas protegidas que cubre más de la cuarta parte del país, una biodiversidad que abruma y conectividad aérea desde cuatro ciudades argentinas, el destino centroamericano se afianzó como favorito de los viajeros que buscan naturaleza, aventura y bienestar en un mismo viaje.
Llegué a San José después de un vuelo de poco más de ocho horas y lo primero que me llamó la atención fue el aire. Después de varias horas de hidratación con poca agua y un café de aeropuerto que me había dejado la boca pastosa, lo que más me sorprendió fue la luz: una claridad que no terminaba de explicarse hasta que un taxista me dijo, con esa amabilidad que después se repetiría en cada parada, que en Costa Rica el verde lo invade todos los confines, hasta los márgenes de las rutas. Esa imagen inicial me acompañó durante toda la recorrida y terminó de explicarse cuando entendí que más del 25 por ciento del territorio está bajo algún tipo de protección, entre reservas y parques nacionales que se extienden de costa a costa. Y es precisamente esa combinación la que está seduciendo a los argentinos: según datos del Instituto Costarricense de Turismo, el país recibió cerca de 37.000 visitantes argentinos en el último año y muestra un alza del 6,7 por ciento en la temporada actual.
La cifra no es casualidad. Con poco más de superficie que la provincia de Buenos Aires multiplicada por cinco, Costa Rica concentra una biodiversidad que incluye más de 900 especies de aves y una fauna silvestre accesible desde distintos puntos del territorio, sin necesidad de internarse durante días en la selva. Eso lo convierte en un destino amigable para un perfil de viajero que no quiere pasar una semana entera haciendo trekking, pero sí quiere ver un tucán, cruzar un puente colgante entre las copas de los árboles o caminar por un sendero rodeado de mariposas.
Aventura para todos los bolsillos y todos los estados físicos
La oferta de actividades abarca distintos niveles de exigencia física y eso, a mi entender, es una de las claves del fenómeno. Hay caminatas por el dosel del bosque en puentes colgantes, rafting en ríos de montaña, canopy entre los árboles, avistaje de fauna sin requisitos de experiencia previa y, para los que buscan algo más relajado, termas de aguas calientes en las faldas del volcán Arenal. Las costas sobre el Pacífico y el Caribe suman playas de aguas cálidas aptas para surf, buceo o, simplemente, tirarse a leer un libro bajo una palmera. En mi paso por la zona de La Fortuna, a la sombra del Arenal, me crucé con Marta, una vecina de 58 años que atiende una tienda de souvenirs y que cada mañana ve partir a los turistas hacia las caminatas guiadas. Ella me lo resumió con una frase que se me quedó grabada: "Acá el que quiere se sube a un puente colgante y el que no quiere se sienta a tomar café mirando el volcán. Pero todos se van contentos."
Bienestar que se lleva puesto
“La empresa tiene que hacer efectivo dentro de ese proceso de certificación cómo integrar al cliente dentro del proceso de funcionamiento del establecimiento. ¿Cómo es que el cliente participa en un ahorro del agua, desde preguntarle si quiere que le cambien las toallas todos los días o puede ser día por medio?”Víctor Hugo Quesada, subgerente del Instituto Costarricense de Turismo (ICT)
Quesada completó la idea al señalar que esa participación tiene efectos que persisten después del viaje: "No solo consumís un producto turístico, es que te estás transformando porque estás participando directamente en un programa de sostenibilidad." En paralelo, Evelyn Figueroa, directora de Mercadeo del ICT, explica que el destino funciona durante todo el año y que el período de mayo a octubre, con excepción de julio, tiene menor afluencia y precios más bajos, lo que lo vuelve una opción interesante para quienes pueden viajar fuera de la temporada alta.
Cómo llegar desde Argentina
- Copa Airlines opera vuelos desde Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Salta hacia San José.
- Avianca conecta con escala en Bogotá.
- Latam ofrece la ruta con conexión en Lima.
Antes de subir al avión de regreso, me quedé un rato largo sentada en el aeropuerto mirando por la ventana. El verde seguía ahí, del otro lado del vidrio, y la verdad es que entendí mejor que nunca por qué los argentinos, cansados del gris invernal de julio, siguen eligiendo este pequeño país que parece empeñado en recordarnos que la naturaleza todavía puede ser protagonista y grande en los planes de cualquier escapada.
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