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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Seis camiones y una caja de veinte metros cúbicos: el operativo que devolvió el aire a una casa de San Lorenzo Norte

La Municipalidad de Neuquén retiró residuos y objetos acumulados durante años de una vivienda incendiada y abrió la puerta a un servicio poco conocido: la línea 147 y las comisiones vecinales como canal para pedir acompañamiento.

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Mónica BaravalleSociedad y pueblos · · lectura 3 min
Seis camiones y una caja de veinte metros cúbicos: el operativo que devolvió el aire a una casa de San Lorenzo Norte

Todavía se nota el olor a quemado cuando uno se acerca a la esquina de San Lorenzo Norte, ese sector de Neuquén donde las casas bajas conviven con los frentes de pintura gastada y las veredas anchas donde los chicos juegan a la pelota hasta que cae el sol. Lo que hasta hace poco era una casa como cualquier otra hoy es una herida abierta: un incendio durante la madrugada redujo a escombros la vivienda de un vecino que, con el paso de los años, había ido guardando cosas hasta convertir cada rincón en un depósito. Yo llegué cuando ya estaban cargando el sexto camión, y lo primero que escuché fue el ruido de la madera acomodándose dentro del volquete, como un suspiro largo después de mucho tiempo.

El trabajo que se hizo allí no fue un operativo excepcional, aunque por la dimensión parezca uno: la Municipalidad de Neuquén lleva adelante un servicio de retiro de residuos acumulados en domicilios para aquellas familias que, por distintas razones, no pueden hacerse cargo de la limpieza. Lo confirmó el subsecretario de Medio Ambiente, Cristian Haspert, al recordar que en esa casa de San Lorenzo Norte terminaron saliendo seis camiones completos y una caja de veinte metros cúbicos con materiales de todo tipo: electrodomésticos, bicicletas, calzado, maderas y objetos de gran tamaño que llevaban años guardados. Parte de esa madera estaba incluso apoyada sobre los techos y, según explicó el funcionario, funcionó como combustible que alimentó el fuego y puso en riesgo a quienes vivían allí y a los vecinos de las casas de al lado.

Cómo se pide el acompañamiento

  • Llamando a la línea 147, el número municipal que recibe los pedidos de asistencia.
  • Acercándose a la comisión vecinal del barrio, que oficia de puente con el municipio.
  • A través de familiares o allegados del dueño de la vivienda, que pueden gestionar la intervención en su nombre.

Haspert fue claro al marcar que la mayoría de los operativos arrancan cuando alguien del entorno de la familia advierte que la situación los supera y llama al municipio. A veces, contó, son los propios vecinos los que dan el primer paso, como pasó en San Lorenzo Norte, donde la Comisión Vecinal no solo comunicó lo ocurrido durante el incendio sino que también se puso a disposición de los damnificados para organizar la primera ayuda.

“El primer paso es conversar con la persona para que acepte la ayuda. Hubo intervenciones que no pudimos concretar porque el propietario no firmó la autorización.”Cristian Haspert, subsecretario de Medio Ambiente de la Municipalidad de Neuquén

Hay, además, una condición que no se negocia: para que los equipos municipales entren al domicilio y retiren los residuos, el dueño de la casa tiene que dar el permiso. Esa firma es la que destraba el operativo, porque sin consentimiento el municipio no puede avanzar sobre una propiedad privada, por más riesgo que represente el estado del lugar. Una vez que se firma, el municipio aporta los trabajadores, los vehículos y los contenedores, y se encarga de trasladar todo lo retirado al Complejo Ambiental de la meseta, donde se y se deposita siguiendo el protocolo ambiental correspondiente.

Cuando lo que se junta durante años se vuelve un riesgo

Mientras observaba cómo los operarios cargaban los últimos restos en San Lorenzo Norte, un vecino que se acercó a ver el movimiento me dijo, con esa mezcla de preocupación y alivio que suele quedar después de una tragedia, que conocía al dueño desde hacía más de veinte años. Carlos, de 57, prefirió no dar su apellido pero contó que la acumulación había ido creciendo de a poco, casi sin que nadie se diera cuenta, hasta que el fuego terminó de sacar a la luz lo que las paredes escondían. Para él, saber que existe un canal como la línea 147 cambia la conversación: ya no se trata de señalar con el dedo a nadie, sino de ofrecer una mano cuando una familia no puede sola. La pregunta que queda dando vueltas, y que uno se lleva puesta cuando se va del barrio, es qué falta para que más vecinos se animen a pedir ese acompañamiento antes de que sea un incendio el que termine obligando a llamar.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos

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