Rotta el Hutt vuelve a aparecer y muchos ni se acuerdan de que ya lo rescataron una vez
La nueva entrega de Star Wars recupera a un personaje con casi dos décadas de historia dentro de la saga y una carrera cinematográfica bastante floja.
A veces Star Wars insiste tanto en reciclar sus propios personajes que uno empieza a sospechar que Lucasfilm perdió el catálogo de nombres nuevos. Lo de Rotta el Hutt en The Mandalorian and Grogu entra en esa categoría: el pibe ya tuvo su aventura en 2008, una que la mayoría prefiere olvidar, y ahora vuelve como si nada.
Lo que se ve en la pantalla es a Din Djarin metiéndose en una misión para salvar a un Hutt joven. La cuestión es que esa misma historia ya se contó, palabra más palabra menos, en Star Wars: The Clone Wars, la película animada que dirigió Dave Filoni y que funcionó como piloto cinematográfico de la serie homónima.
Un debut con el score más bajo de la saga
La cinta del 2008 arrancó con el objetivo claro de presentar el universo de Las Guerras Clon que George Lucas quería profundizar entre El ataque de los clones y La venganza de los Sith. La idea era mostrar a Ahsoka Tano como padawan de Anakin y dejar la puerta abierta para la serie animada que vendría meses después.
El problema fue la elección del cuento. En vez de tirar a un plot con algo de peso dentro del conflicto galáctico, Filoni se fue por el rescate del hijo de Jabba el Hutt, al que el Conde Dooku tenía secuestrado para apurar una alianza con las redes criminales de los Hutts. La animación, más rígida que el estilo visual clásico de Star Wars, terminó de arreglar el combo.
- La película obtuvo un 18% en Rotten Tomatoes, la peor marca de toda la franquicia
- En IMDb se sostiene apenas con un 6 sobre 10
- Funcionó como piloto de la serie Star Wars: The Clone Wars, que después se reivindicó
- Varios críticos plantearon que el material habría rendido mejor como los dos primeros capítulos de la serie, donde las expectativas eran otras
La lectura más razonable es que la propuesta no estaba mal, pero el formato de película le quedó grande. Los capítulos de la serie animada tenían otro ritmo y otra tolerancia del público. Meter esa misma historia en dos episodios iniciales probablemente le hubiera dado a Filoni el reconocimiento que la versión cinematográfica le negó.
El círculo que casi nadie vio
En The Mandalorian and Grogu, Rotta reaparece con la voz de Jeremy Allen White (el actor se luce menos de lo que acostumbra, pero el dato merece quedar registrado). La operación es clara: tomar un personaje de la vertiente animada y traerlo a la acción real, cerrando un arco que durante casi dos décadas pasó inadvertido para una buena parte del público.
Si sos de los que vieron la serie Clone Wars de punta a punta, el guiño te cae con ternura. Si no, probablemente mire a Rotta como un Hutt cualquiera y siga de largo. Ninguna de las dos lecturas está mal: la franquicia ya nos acostumbró a que las conexiones importantes muchas veces hay que ir a buscarlas con lupa.
Mi recomendación, si te picó la curiosidad, es revistar la película animada del 2008 sin el rencor que le tuvo la crítica en su momento. Vista en frío y con expectativas moderadas, se deja mirar. Y si te copa el personaje, después tenés toda la serie The Clone Wars como premio consuelo.
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