Roronoa Zoro: el espadachín que le robó el nombre a un pirata caníbal y a un enmascarado de leyenda
Eiichiro Oda armó al segundo tripulante de la Thousand Sunny con el apellido de un corsario francés que comía corazones y el eco del Zorro de Johnston McCulley. Una mezcla improbable que lleva tres décadas dando pelea.
Vamos a decirlo de una vez: el nombre de Roronoa Zoro es un collage. Ni épico, ni poético, ni nacido de un rapto de inspiración mística. Es un Frankenstein fonético que Eiichiro Oda armó uniendo dos referencias que, vistas en conjunto, parecen elegidas al voleo. Pero como casi todo lo que hace este japonés, el resultado terminó siendo un personaje inolvidable.
Lo primero que hay que saber es que Zoro no se llama Zoro por el zorro, sino por un pirata. Sí, un pirata de los de verdad, con barco, espada y un prontuario que haría empalidecer al Barba Roja. Se llamaba François l'Olonnais, era francés y operó en el Caribe durante el siglo XVII. En japonés, su apellido suena como "Roronoa", y Oda levantó la palabra sin pedir permiso ni avisar a nadie.
El corsario que comía corazones
(Acá viene la parte que no entra en los doblajes infantiles.) l'Olonnais comandaba una flota de ocho barcos y 440 hombres con los que atacaba embarcaciones españolas. Cuando desembarcó en Maracaibo, torturó a los habitantes para que entregaran sus pertenencias. Se ganó el apodo de "la plaga de España", que suena a exageración propagandística hasta que uno lee lo que sigue: en un enfrentamiento, tomó a un soldado prisionero, le abrió el pecho con la espada y, según los registros de la época, empezó a comerse el corazón ahí mismo. Los españoles retrocedieron y el pirata zafó. Tiempo después murió en Panamá, también de forma violenta. Fin de la carrera del fundador nominal del personaje más querido del manga después de Luffy.
El Zorro y el guiño que se les escapó a todos
La otra mitad del nombre es la que todos imaginaban. El Zorro, el espadachín enmascarado creado por Johnston McCulley en 1919 en el relato "The Curse of Capistrano". Un año después llegó la película muda "El signo del Zorro" y ahí arrancó una cadena que no paró: más de cincuenta films, series, cómics y adaptaciones en todos los idiomas imaginables, incluida una versión turca que también merece su propia nota (algún día). España, dicho sea de paso, produjo unas catorce películas propias del personaje, casi todas en sociedad con Italia. El guiño fue tan directo que en el doblaje original al español de One Piece al personaje lo llamaron directamente "Zorro Ronoa", como si la traducción pudiera borrar la pista.
- El apellido "Roronoa" es la versión japonesa del apellido del pirata francés François l'Olonnais, activo en el Caribe durante el siglo XVII.
- "Zoro" es un eco deliberado de El Zorro, el personaje de Johnston McCulley que lleva más de un siglo multiplicándose en cine, TV y cómics.
- Oda no buscó un vínculo temático entre el pirata real y el personaje: sólo le gustó cómo sonaba el apellido y lo reutilizó.
- En el doblaje al español de Hispanoamérica, el guiño quedó a la vista: durante años el personaje fue conocido como "Zorro Ronoa".
- Oda combinó un caníbal histórico con un héroe de ficción y construyó, sin querer, al segundo miembro más popular de la tripulación del Sombrero de Paja.
Lo más delirante del asunto es que Oda nunca pretendió armar una declaración artística con esto. Lo dijo él mismo: le gustó el sonido del apellido y le sumó el eco de un enmascarado que admiraba desde chico. A veces las mejores cosas salen de juntar piezas que no tienen nada que ver, como un corsario devorador de corazones y un justiciero con capa y antifaz. La diferencia es que al corsario lo colgaron por ahí, y al espadachín de la Thousand Sunny lo siguen votando año tras año en las encuestas de popularidad de la serie. Pocos intercambios salieron tan bien parados.
Recomendación sin vueltas: si todavía no vieron One Piece, arranquen por el arco de Baratie. Es donde Zoro aparece como el personaje completo que es, y donde uno entiende por qué su nombre, aunque sea un invento a dos manos, le calza como anillo al dedo.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Interior Cordobés