River se juega el año en Junín: ante Sarmiento no hay otra que ganar
El Millonario visita al Verde por un partido postergado que se volvió una final anticipada. Está fuera de los ocho, lejos de la Libertadores y con la sombra de Ramón Díaz otra vez sobre el banco.
A tres fechas del cierre del Clausura, River está donde nadie lo esperaba a esta altura: afuera de los ocho y a seis puntos del lugar de Libertadores. Por eso el viaje a Junín dejó de ser un trámite y se transformó en una final antes de tiempo. Sarmiento, en su cancha, con la obligación de ganar como única opción razonable.
El interinato de Ponzio no alcanza
Leo Ponzio tomó el banco hace cinco fechas. El balance dice cuatro victorias y una derrota, números que en cualquier otro contexto serían aceptables. Acá no. El equipo suma de a poco, justo, y la tabla lo condena: sigue afuera del playoff y con la Copa Libertadores como un objetivo que se aleja fecha a fecha. La evaluación es permanente, como reconocieron en el club.
Para el partido en Junín hay una duda concreta: vuelve Almada a la titularidad y la pregunta es quién le cede el lugar. Lautaro Pereyra viene de un buen partido y Galván pelea por mantener la plaza. Detalles que en medio de la urgencia parecen menores, pero en un equipo sin margen definen la mano del entrenador.
Ramón Díaz, otra vez en la conversación
En el medio de la crisis deportiva reapareció un nombre que no se escuchaba desde hace rato. Ramón Díaz, el DT que estuvo antes de Marcelo Gallardo en ese ciclo que transformó al club, volvió a ser mencionado como posible sucesor. ¿El detonante? La carta de su hijo Emiliano, que contó que rechazó dirigir a Corinthians para estar disponible y cumplirle un sueño a su viejo. La dirigencia no cerró la puerta y el nombre quedó dando vueltas, incomodando a Ponzio y al propio proceso.
Si vuelve Díaz, alguien se tiene que ir. Y el que está sentado en el banco, por ahora, es Ponzio. Así de simple y así de crudo.
Lo que viene: la Bombonera y el fixture que asusta
- Sarmiento (visitante, postergada): la final anticipada. Si se gana, se sigue soñando; si se pierde, casi despedida.
- Superclásico en la Bombonera, 1 de noviembre: Boca es justamente el equipo que hoy ocupa el lugar de Libertadores que River necesita recuperar. Duelo con peso doble.
- Cierre del Clausura: tres fechas para definir todo, con el playoff como premio mayor y la tabla anual como espejo del desastre.
Como en aquella noche del 2018 cuando River remontó un resultado que parecía imposible, el equipo necesita algo parecido: una actuación que recuerde que todavía está vivo. El tiempo apremia, el margen se acabó y el fixture no perdona. En Junín se juega mucho más que tres puntos: se juega el cierre de un año que se está escapando.
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