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SÁB, 17 OCT 2026
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Punto de quiebre, 35 años después: resucitan a los Ex-Presidentes sin pedir permiso

AMC y Canal+ aprobaron una serie secuela del clásico de Kathryn Bigelow que arranca a rodar a principios de 2027. Misma pandilla, nuevo robo, misma excusa para surfear sobre la cornisa.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Punto de quiebre, 35 años después: resucitan a los Ex-Presidentes sin pedir permiso

Hay noticias que llegan con el aplomo de un anciano que se sienta a la mesa y dice “yo de nuevo”. Point Break vuelve, pero esta vez en formato serie, con ocho episodios, dos coproductoras europeas y un océano Pacífico que, suponemos, sigue igual de frío y fotogénico. La idea es de AMC Global Media y Canal+, que le dieron luz verde a una primera temporada escrita por Dave Kalstein y Christopher C. Rogers, dos guionistas curtidos en eso de mezclar espionaje con golpes de teclado (Treadstone, Quantico, Halt and Catch Fire). Andrew Kosove, Broderick Johnson y el resto de los habituales de Alcon completan la fila de productores ejecutivos, porque en Hollywood nada se mueve sin un árbol genealógico de productores detrás.

Lo más interesante (y a la vez lo más arriesgado) es que la serie no reimaginó el filme de Kathryn Bigelow: lo prolongó. La acción arranca unos 35 años después de los eventos de 1991, en un presente donde una nueva banda de atracadores decidió imitar a los legendarios Ex-Presidentes, esos surferos ladrones que en su momento encabezaron la lista de “profesiones glamorosas para no recomendarle a tu hijo”. Para desactivarlos, el FBI recurre al recurso de siempre: un ex surfista con pasado oscuro que se infiltra, se enamora de la causa equivocada y termina corriendo sobre un avión en movimiento, o algo así.

Quién es quién en este regreso

  • Dave Kalstein: showrunner, guionista y productor ejecutivo. Viene de Treadstone y Quantico, o sea, sabe lo que es hacer series donde alguien corre, dispara y medita filosóficamente al mismo tiempo.
  • Christopher C. Rogers: también showrunner y productor ejecutivo. Pasó por Halt and Catch Fire y Sugar, lo que sugiere que acá va a haber más diálogos sobre obsesión que persecuciones.
  • Andrew Kosove y Broderick Johnson: cofundadores de Alcon Entertainment, productores ejecutivos. Son los que aportan la billetera y, sobre todo, los derechos del catálogo.
  • Ben Roberts y Julia Cohen: productores ejecutivos por el lado de STUDIOCANAL, la pata francesa de la operación.
  • Alcon Television Group, AMC Studios y STUDIOCANAL: las tres productoras que se reparten el riesgo y, se espera, las ganancias.

Lo que todavía no se sabe, y acá viene la parte que a mí más me inquieta, es el elenco. No hay nombres confirmados. Tampoco está claro si algún sobreviviente del reparto original se va a anotar en la aventura, lo que en criollo significa que Keanu Reeves y Patrick Swayze, por motivos que van de la biología a lo contractual, no van a estar haciendo cameos en la última temporada de nada. Habrá que ver si aparece algún rostro nuevo que justifique las ocho horas de compromiso.

En cuanto al despliegue, la serie viajará más que el personaje de Reeves en su moto: AMC y AMC+ para Estados Unidos y Canadá, Canal+ para Europa, África y buena parte de Asia, y STUDIOCANAL vendiendo los pedazos que queden en el resto del mundo. Un mapa de cobertura pensado para que ningún fan quede a más de un click de la nueva generación de Ex-Presidentes.

Un rescate de último momento

Quiero aprovechar para subir a la mesa a Christopher C. Rogers, porque entre tanto nombre conocido suele quedar eclipsado. Su paso por Sugar, esa serie con Colin Farrell como detective en Los Angeles, demostró que sabe sostener el ritmo sin necesidad de explotar cada diez minutos. Si la mitad de esa templanza llega a Point Break, la serie tiene chances reales de no convertirse en un cover tatuatísimo de sí misma.

Las grabaciones arrancan a principios de 2027. O sea: paciencia, porque todavía falta un año largo para ver si esta secuela homenajea al original o lo manda al océano. Mientras tanto, la recomendación de siempre: revisiten la película de 1991, acomódense en el sillón con algo caliente y recuerden que, antes de los streamings y los universos compartidos, hubo un momento en el que un director y un protagonista podían rodar una escena post-créditos cayendo desde un avión sin pedirle permiso a nadie.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos

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