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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Puchero, el perro que hace más de una década patrulla las calles de Neuquén a la par de los bicipolicías

Tiene unos 12 años, duerme en su propio colchón en la Comisaría Primera y recorre a diario la ciudad junto a los agentes en bicicleta. Apareció hace más de una década, nadie lo trajo y nunca se fue: hoy toda la fuerza lo conoce y los vecinos se detienen a fotografiarlo.

CB
Celeste BonettoEducación y universidades · · lectura 3 min
Puchero, el perro que hace más de una década patrulla las calles de Neuquén a la par de los bicipolicías

Con más de una década de recorridas por las calles de Neuquén, Puchero se convirtió en una presencia habitual del patrullaje en bicicleta que realiza la Policía de la provincia. El perro, que según las estimaciones de los agentes ronda los 12 años, llegó sin que nadie lo llevara a la Comisaría Primera, ubicada en la esquina de Ministro González y Mendoza, y con el tiempo se ganó un lugar propio dentro de la fuerza: duerme en un colchón reservado para él en la seccional, tiene las vacunas al día y come en los distintos destacamentos gracias a los aportes del personal.

Sobre el torso lleva un chaleco impermeable con la leyenda "No me lo robes... yo también tengo frío", cosido por integrantes de la agrupación Patas Unidas Neuquén. Cuando camina junto a los bicipolicías por la ciudad, muchos transeúntes asumen que se trata de un animal en busca de hogar. No es así: Puchero tiene cama fija, controles veterinarios al día y una rutina de patrullaje que él mismo se encargo de adoptar.

Un radio de patrullaje que se extiende por varias dependencias

Aunque su base de operaciones es la Comisaría Primera, el perro se mueve con soltura por un área amplia de la capital neuquina. Acompañado por los agentes en bicicleta, cubre la zona del hipermercado Jumbo, el corredor este-oeste y la Comisaría Segunda. Algunos días, incluso, aparece por su cuenta en la División de Policía Motorizada, sobre las calles Petróleo e Intendente Carro. En cada uno de esos destinos lo conocen y siempre tiene un lugar donde descansar.

“Aparte de ser un compañero, es el primero que está listo para salir a hacer las tareas de prevención. Cuando pedaleamos siempre hacemos una parada fija para no cansarlo demasiado.”Nemesio Lagos, agente de la fuerza con nueve años de servicio

La modalidad de patrullaje en bicicleta nació en el año 2000 por iniciativa del entonces comisario Mario Barros, junto a un grupo de agentes de Cutral Co que comenzaron a cubrir el territorio sobre dos ruedas. Puchero, que llegó años después, adoptó esa rutina como propia: cuando arranca el turno, ya está esperando en la puerta de la seccional, listo para arrancar.

En la calle, el perro combina calma y atención. Con otros canes se mantiene indiferente y, si alguno lo provoca, opta por ignorarlo. En los procedimientos policiales, en tanto, reacciona con un ladrido de alerta, pero sin escalar la situación. "Se da cuenta enseguida. Solo se pone a ladrar para dar alerta, pero no pasa de eso", describe la agente Aldana Campos, con tres años en la seccional.

  • Puchero tiene unos 12 años y llegó solo a la Comisaría Primera de Neuquén hace más de una década.
  • Duerme en su propio colchón en la seccional de Ministro González y Mendoza y come en los distintos destacamentos.
  • Recorre a diario la ciudad junto a los bicipolicías, con parada fija para no agotarlo.
  • Su radio de patrullaje incluye la zona del hipermercado Jumbo, el corredor este-oeste, la Comisaría Segunda y la División de Policía Motorizada.
  • Hubo intentos de adopción, pero nunca aceptó irse: "Ya es de acá", resume la agente Aldana Campos.

Hubo intentos formales de adoptarlo. Vecinos interesados se acercaron en más de una oportunidad y algunos agentes también lo consideraron, pero el perro nunca aceptó irse. "Lo quisieron adoptar, pero no pasó nada. Se quedó en la jefatura. Ya es de acá", resume Campos. En definitiva, lo que cambia con Puchero en la calle es tanto el paisaje de los patrullajes como la relación cotidiana entre los agentes y los vecinos, que suelen detenerse a fotografiar al perro que, sin uniforme ni chapa, se ganó un lugar propio dentro de la fuerza.

CB
Celeste BonettoEducación y universidades

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