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SÁB, 17 OCT 2026
Turismo

Pollo que sobra y una tarta al rescate: cómo reinventar la heladera sin gastar de más

Con lo que quedó del domingo se arma otra comida completa: opciones de relleno, trucos para que la carne no se seque y una masa casera de tres ingredientes.

FT
Facundo TamburiniDeportes · · lectura 2 min
Pollo que sobra y una tarta al rescate: cómo reinventar la heladera sin gastar de más

La imagen es clásica: abrís la heladera, mirás el recipiente con el pollo que sobró y pensás qué carajo hacer. La respuesta más rendidora está ahí nomás, esperándote: una tarta. No hace falta volver al mercado ni romper el bolsillo. Con esa carne, algunos vegetales que tengas dando vueltas y una tapa, armás otra comida como si fuera jugada preparada.

Relleno a medida, según lo que haya en la heladera

Lo primero es mirar alrededor y ver qué tenés. La pechuga o el pata muslo sirven igual, hervidos, al horno, a la parrilla o salteados. El resto lo van a poner los acompañamientos. Calabaza asada con queso dan una mezcla cremosa que envuelve al pollo. Choclo amarillo con crema de choclo blanco suman textura y sabor. Y si la cosa está ajustada, cebolla y nada más alcanza para una versión austera pero cumplidora.

  • Calabaza asada más queso: cremona y rendidora.
  • Choclo entero con crema de choclo: textura doble.
  • Cebolla como base: opción corta para noches sin ganas de pensar.
  • Zanahoria, espinaca, zapallito o morrón en tiras o cubos para dar cuerpo.
  • Pures de berenjena, morrón, calabaza o batata como cama del pollo.
  • Queso, huevo o crema para ligar todo y que no se desarme.

El truco para que la carne no quede seca

Acá viene la parte clave, la jugada que define el partido. El pollo cocido pierde hidratación, sobre todo si viene del horno o de la parrilla, y queda gomoso. Para evitarlo, cortalo en cubos o desmenuzalo y salteamelo con cebolla y morrón. Si ves que se seca, unas gotas más de agua durante el salteado lo devuelven a la vida. Cuestión de estar atento.

La masa: comprada o hecha en casa

Para la cubierta tenés dos caminos. Si el día no da para más, una tapa comprada resuelve sin pensar. Pero si te copa la idea de hacerla en casa, la proporción es simple: dos tazas de harina por una taza de líquido, repartida entre agua y aceite. Sale una masa más bien arenosa, ideal para quebrar con el tenedor y dejar que el relleno hable. Orégano, ajo en polvo, ají molido o semillas le dan el toque final, según el humor.

Al final, la tarta es eso: una manera de estirar lo que hay sin resignar sabor. Pollo que se transforma, vegetales que suman y una masa que cierra el combo. Anotado el menú de la semana.

Yo soy Facundo Tamburini, y esta vuelta por la cocina dejó en claro algo que en el fútbol también se repite: con lo que queda, se puede armar otra final.

FT

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