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DOM, 18 OCT 2026
Vida

Pastillas para vivir más: qué dice la ciencia cuando se sacude el marketing

El negocio de los suplementos de longevidad explota sobre la base de un hallazgo biológico real pero aún sin demostrar en personas. Radiografía de un mercado que promete años de vida extra y de lo que efectivamente cuenta con evidencia.

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Mónica BaravalleSociedad y pueblos · · lectura 3 min
Pastillas para vivir más: qué dice la ciencia cuando se sacude el marketing

Vi el frasco en la mesa del living, junto a tres cajas más con etiquetas en inglés y promesas en mayúsculas. La vecina, Graciela, 58 años, lo había empezado a tomar después de ver un video en redes: dos cápsulas diarias de un precursor de NAD+ que, según el envase, iban a sumarle años de vida. Cuando le pregunté cuánto había cambiado su rutina desde que empezó, me dijo, mientras servía un mate: Nada, salvo que ahora gasto una fortuna cada mes. Esa escena me quedó dando vueltas, porque detrás de cada frasco hay una pregunta bastante concreta: qué dice realmente la ciencia sobre estos productos que prometen más años y que ya mueven millones en el país.

El NAD+ es una coenzima presente en todas las células del cuerpo, indispensable para producir energía y reparar el ADN. Sus niveles bajan con el paso de los años y, en cultivos celulares y modelos animales, aumentar su disponibilidad mejoró algunos parámetros metabólicos. A partir de ese punto se montó todo un mercado de suplementos con NMN y con nicotinamida ribósido, dos precursores que prometen reinstalar la juventud celular.

El salto que el marketing nunca muestra

Porque lo que ocurre adentro de una célula o en un ratón de laboratorio no equivale a lo que pasa en una persona. Los ensayos clínicos en humanos confirman que estos precursores elevan los niveles de NAD+ en sangre. Lo que todavía no pudieron demostrar es que ese aumento se traduzca en menos enfermedades, en mejor función orgánica o en más años de vida. Que suba un valor en un análisis no equivale, de ninguna manera, a vivir más.

La historia se repite con vitaminas y minerales que cualquiera puede comprar en cualquier farmacia. El estudio SELECT, con más de 35.000 participantes, mostró que el selenio no previno el cáncer de próstata y que quienes recibieron vitamina E tuvieron, incluso, mayor riesgo de desarrollarla durante el seguimiento. El ensayo VITAL, con cerca de 25.000 personas, no encontró que la vitamina D ni el omega-3 redujeran el cáncer ni los eventos cardiovasculares en quienes no presentaban un déficit previo.

Eso no convierte a estos nutrientes en inútiles. Cuando existe una carencia concreta, corregirla tiene impacto real. Las deficiencias de vitamina B12 y de vitamina D son frecuentes en personas mayores y tratarlas mejora la calidad de vida. La diferencia está en medir primero, con un análisis de sangre, y suplementar solo si el déficit está comprobado, no a ciegas y sin indicación médica.

  • Actividad física regular, con ejercicios de fuerza incluidos, que es lo que mejor sostiene la autonomía con los años.
  • Alimentación equilibrada, con proteínas suficientes y variedad de frutas y verduras, en lugar de cápsulas con extractos.
  • Buen descanso: dormir bien se asocia con menor riesgo cardiovascular y metabólico.
  • Vínculos sociales activos, que la investigación viene vinculando a mayor longevidad y a mejor función cognitiva.
  • No fumar y moderar el consumo de alcohol, dos factores con evidencia sólida en contra.

La ciencia médica trabaja en tres escalones que conviene no mezclar: lo que se observa adentro de una célula, lo que se comprueba en animales y lo que demuestran los ensayos clínicos en miles de personas. Casi toda la oferta comercial de suplementos de longevidad se apoya en los primeros dos y se presenta como si ya hubiera pasado el tercero. Un hallazgo real, pero acotado, se convierte así en una promesa que nadie terminó de demostrar en la clínica.

Me fui del living de Graciela con la sensación de que el marketing le había ganado la pulseada a la evidencia. Lejos de la magia de las cápsulas, la receta de siempre sigue siendo la más aburrida y la más efectiva: moverse, comer bien, dormir, vincularse. Lo demás, por ahora, es plata quemada y expectativas infladas. La ciencia, cuando se la sacude, termina diciendo exactamente eso.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos

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