Otra vez el Principito, ahora con actores de carne y hueso y un protagonista hecho con computadora
La obra de Saint-Exupéry vuelve a la pantalla grande con un director noruego, un guionista ganador del Óscar y un personaje principal que será digital. Todavía no hay fecha de estreno y, honestamente, uno ya empieza a preguntarse cuántas veces más hay que reinventar la misma historia.
Digan lo que digan, El Principito es el cuento que no se cansa de volver. Como ese amigo que aparece cada cumpleaños con la misma anécdota, la obra de Antoine de Saint-Exupéry ya acumuló películas, series animadas, musicales y hasta una función en off en un teatro de Palermo. Ahora, para sumar una vuelta de tuerca, preparan una nueva adaptación que mezclará acción real con un protagonista creado por computadora. La acción real predominará en la pantalla, pero el Principito será íntegramente digital. Imagínenselo: un mundo con actores reales, escenarios palpables, y un niño rubito flotando entre ellos como un holograma de shopping.
El proyecto está en preproducción, así que todavía no hay fecha de estreno ni trailer ni póster con la cara del Principito mirando una estrella. Lo que sí está confirmado es el equipo creativo: Morten Tyldum, el director noruego responsable de The Imitation Game y Passengers, se puso al frente de la dirección. El guion quedó en manos de Simon Beaufoy, que se llevó el Óscar por Slumdog Millionaire. Dos currículums pesados para una historia que, en el fondo, cabe en un librito de cien páginas.
Una mezcla de novela y cómic
La película no se va a apoyar solo en el libro original. También tomará elementos de la adaptación al cómic que hizo Joann Sfar, el historietista francés que ya viene trabajando con el universo del Principito desde hace años. Sfar va a participar en el desarrollo del concepto de la película y, en sus declaraciones, se mostró emocionado de que la familia Saint-Exupéry le haya vuelto a abrir la puerta después de su paso por la historieta. Lo que queda por saber es cuánto de ese universo gráfico se va a ver reflejado en la pantalla y cuánto quedará en el tintero.
Beaufoy, por su parte, destacó que el libro sigue conectando con lectores de todas las edades, una obviedad que repite cualquier periodista cultural en cualquier nota sobre cualquier clásico, pero que en este caso viene con el sello de un guionista con pedigree. Tyldum, en tanto, aseguró que su lectura del material gira en torno al amor, las pérdidas y el duelo. También mencionó la esperanza, los deseos personales y la aventura. Es decir, le metió todos los temas importantes de la condición humana en una misma frase, como si el libro fuera un manual de autoayuda ilustrado.
- Stanley Donen dirigió en 1974 una versión con actores y canciones, una rareza musical que quedó en el recuerdo de unos cuantos.
- Mark Osborne estrenó en 2015 una película animada que mezclaba el cuento original con la historia de una nena que lo descubría.
- La nueva producción apostará por combinar acción real y efectos visuales, con el Principito generado por computadora.
- El guion se desarrolla junto a Le Petit Prince Groupe, la entidad que administra el legado de Saint-Exupéry.
Entre los antecedentes hay para todos los gustos. Está la película con actores que dirigió Stanley Donen en 1974, una rareza con números musicales que quedó en el recuerdo de unos cuantos. Y está la versión animada de Mark Osborne, estrenada en 2015, que mezclaba el cuento original con la historia de una nena que lo descubría. Cada generación tiene su Principito, parece. La pregunta es si esta nueva versión, con su protagonista digital y su director noruego, va a encontrar la manera de emocionar a los pibes de hoy o si va a quedar en el freezer de los proyectos ambiciosos que nunca terminan de cuajar.
La recomendación de siempre
Mientras esperamos la fecha de estreno, que todavía no existe, uno puede hacer dos cosas. La primera, releer el librito de Saint-Exupéry, que sigue siendo la mejor versión posible de la historia (cien páginas, sin computadora, sin efectos especiales, sin equipo de marketing). La segunda, revisar la película animada de 2015, que tiene una secuencia en stop motion con una maqueta de papel que, todavía hoy, deja sin palabras. Y cuando aparezca la nueva, ahí sí, volveremos a hablar. Por ahora, el Principito sigue flotando en su asteroide, esperando que la industria cinematográfica termine de decidir cómo quiere contarlo otra vez.
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