Neuquén bajo agua: la semana que arrancó con paraguas y va camino a terminar con bufanda
El Servicio Meteorológico Nacional decretó alerta amarilla para toda la provincia desde el lunes 19 de octubre y la inestabilidad se extiende hasta el jueves, con tormentas eléctricas, posible granizo y la llegada de una masa de aire polar que dejará temperaturas cercanas a los 3°C en la madrugada del viernes.
Cuando llegué a Neuquén la mañana del lunes, antes de que el termómetro marcara los 13 grados que prometía el reporte, el cielo ya estaba de un gris plomizo que no presagiaba nada bueno. Las primeras gotas empezaron a caer cuando un vecino, Carlos, de 54 años, esperaba el colectivo en la parada de la avenida Argentina. Me lo dijo sin necesidad de preguntarle mucho: «Ya nos tiene cansados este tiempo, uno va perdiendo las ganas de salir». Esa imagen, la de un hombre cargando un portafolios gastado y un piloto amarillo que no terminaba de protegerlo, se me quedó grabada como la postal de arranque de una semana que va a ser, claramente, más húmeda de lo normal.
Lo que dice el alerta amarilla
El Servicio Meteorológico Nacional declaró alerta amarilla para toda la provincia de Neuquén a partir del lunes 19 de octubre y la ventana de mal tiempo se extiende, al menos, hasta el jueves 22. La advertencia incluye lluvias persistentes, tormentas eléctricas y posible caída de granizo en forma localizada, con una acumulación estimada que oscila entre los 10 y los 20 milímetros en buena parte del territorio y que podría superarse en zonas puntuales. El miércoles 21 es, según los propios técnicos del organismo, el día más comprometido de toda la semana.
Para dimensionar de qué hablamos: el lunes arrancó con lluvias débiles y dispersas durante el día, una máxima que se ubicó en los 20°C y vientos del noreste a 29 kilómetros por hora con ráfagas que tocaron los 39. La temperatura nocturna bajó a 7°C y el viento se mantuvo activo, con ráfagas que llegaron a los 43 kilómetros. El martes 20 siguió en la misma tónica: precipitaciones débiles, máxima de 19°C y mínimas que volvieron a rondar los 7 grados durante la noche, con vientos del noreste a 24 kilómetros por hora.
Miércoles, el día más crítico
El miércoles 21 es la jornada que todos los pronósticos marcan con una X. Las tormentas eléctricas se combinan con chaparrones y hay probabilidad ocasional de granizo, una combinación que siempre preocupa en zonas rurales y en los pasos cordilleranos. La máxima llegará a los 19°C, pero al caer el sol el escenario se vuelve más áspero: vientos del sudeste a 37 kilómetros por hora, ráfagas de 49 y una mínima de 6°C. Es el tipo de noche en la que, si uno tiene que circular por rutas, hay que hacerlo con doble cuidado y con las luces bajas encendidas.
Jueves polar y un viernes que asoma con alivio
El jueves 22 suma una variable que cambia las reglas del juego: el ingreso de una masa de aire polar que intensifica las precipitaciones y baja el mercurio hasta los 15°C de máxima durante el día, con vientos del este a 38 kilómetros y ráfagas de 46. Lo más crudo llega en la madrugada del viernes, cuando el termómetro se puede acercar a los 3°C bajo condiciones todavía inestables. Recién el viernes 23 el panorama empieza a distenderse, con cielo nublado pero sin lluvias, una máxima más amigable de 17°C y vientos que, por fin, se calman. El fin de semana asoma con un perfil más estable y temperaturas en recuperación.
Recomendaciones para los próximos días
- Evitar actividades al aire libre el miércoles 21 y el jueves 22, las dos jornadas más riesgosas según el SMN.
- Asegurar techos, desagües y objetos sueltos en patios y obras en construcción por las ráfagas que pueden superar los 49 km/h.
- En rutas, circular con luces bajas y revisar el estado de los pasos cordilleranos antes de viajar.
- Proteger a personas mayores, niños y personas con enfermedades crónicas del descenso térmico previsto para la madrugada del viernes.
- Esperar al sábado 24 para programar salidas y actividades recreativas al aire libre.
Cuando dejé Neuquén esa misma tarde del lunes, el agua ya corría por las veredas y Carlos seguía en la parada, esta vez con el piloto cerrado en un puño. Le prometí volver el viernes, cuando el termómetro empiece a remontar. Mientras tanto, el paraguas va a ser la mejor compañía de los neuquinos hasta, al menos, que se vaya este frente tan cargado de agua como de aire polar.
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