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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Más allá de la pelota: las conversaciones que dejó Messi y que sirven en la mesa familiar

El retiro del capitán no es solo un cierre deportivo: abre una chance concreta para hablar con los chicos sobre esfuerzo, error y trabajo en equipo, tal como lo plantearon las autoras de '¡Messirve!'.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos · · lectura 4 min
Más allá de la pelota: las conversaciones que dejó Messi y que sirven en la mesa familiar

Tengo que confesar algo antes de empezar: cuando escuché que Lionel Messi dejaba de jugar en la selección argentina, lo primero que sentí no fue tristeza por un resultado deportivo, sino una suerte de vértigo muy parecido al de cuando se cierra un libro largo que uno viene leyendo hace años. Esa sensación la compartí con padres y madres con los que hablé en estos días, y la conclusión a la que llegamos casi siempre fue la misma: detrás de la despedida hay una oportunidad poco frecuente de sentarnos con nuestros hijos a charlar sobre cosas que el fútbol nos dejó sin que nos diéramos cuenta. De eso se trata, en definitiva, lo que escribieron Verónica de Andrés y Florencia Andrés en ¡Messirve! (Ediciones B), un libro que llegó antes de la despedida misma y que, casi como una premonición, ordenó varias de esas conversaciones que hoy tenemos pendientes.

Talento y disciplina: la frase que sintetiza veinte años

Una de las cosas que más rescatan las autoras, y que a mí me parece la más útil para repetir en casa, es la respuesta que Messi dio una vez cuando le preguntaron por su éxito. Dijo, sin levantar la voz, que todo eso de ser un éxito de la noche a la mañana le había llevado diecisiete años y ciento catorce días. Es una frase seca, casi administrativa, y por eso mismo sirve: les dice a los chicos, sin sermoneos, que lo que se ve es apenas la última foto de una historia larguísima. Cuando un nene se frustra porque aprende a leer más lento que el compañero del banco de al lado, esa frase puede ser un ancla.

El error como punto de partida, no como veredicto

“Messi no ganó siempre ni jugó bien en todos los partidos. Las autoras proponen eso como punto de conversación: la excelencia no es perfección sino la pregunta de cómo mejorar la próxima vez.”Fragmento extraído de la cobertura del libro

Me gustó especialmente que el libro no intente vendernos un Messi de mármol. Al contrario, lo muestra perdiendo, errando penales, quedándose callado en entrevistas cuando algo le dolía. Eso, lejos de bajarlo del pedestal, lo hace más interesante para hablar con los chicos, porque les permite entender que equivocarse no es el final del camino sino parte del recorrido. Un padre con el que conversé, Gerardo, de 47 años, me dijo algo que me quedó dando vueltas: le había mostrado a su hijo de diez años un partido donde a Messi le había ido mal, y le había preguntado qué haría él después. La respuesta del nene, según me contó, fue mejor que cualquier consejo que él hubiera podido darle.

La familia como regulador y la idea de equipo

  • La familia como ancla: Messi mencionó en varias oportunidades a su mujer y a sus hijos como reguladores de su estado anímico, y a sus padres como quienes le inculcaron que no todo da igual. Es una descripción sencilla que puede abrir una charla en casa sobre valores heredados.
  • El equipo por encima del individuo: en distintos momentos de su carrera, el capitán insistió en que sin sus compañeros no habría logrado nada. Para un chico que juega en un club barrial o que integra un grupo de estudio, esa idea tiene un peso muy concreto y muy útil.
  • La humildad como forma cotidiana: no se trata de un discurso grandilocuente, sino de gestos chicos y repetidos, del tipo de los que se pueden señalar en la mesa de un domingo sin necesidad de dar un sermón.

Vuelvo a la escena del principio, a esa sensación de libro que se cierra. Creo que las familias que durante años prendimos la televisión para ver a Messi ahora tenemos una tarea distinta: decidir cuál de todas las cosas que aprendimos mirándolo queremos pasarles a nuestros hijos. El libro de Verónica y Florencia nos ahorra parte del trabajo porque ya seleccionó los ejes, pero la elección final, la de sentarnos y abrir la conversación, sigue siendo nuestra. Y a mí, después de estos días de hablar con tanta gente, se me ocurre que el mejor homenaje que podemos hacerle al capitán es exactamente ese: usar su historia como excusa para criar un poco mejor.

MB
Mónica BaravalleSociedad y pueblos

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