Maru Botana come poquito y media Argentina ya le pasó factura
El tamaño de las porciones que la pastelera prueba antes de opinar se volvió trending topic. Mientras tanto, Damián Betular dijo en cámara eso que muchos pensaban.
Arrancamos con una perlita del verano (o del invierno, según dónde estés leyendo): la gente descubrió que Maru Botana come como pajarito frente a un plato y eso, para un país donde todos somos MasterChef en la cocina de casa, es motivo de juicio sumario. La, y perdón la intromisión del chino, es que la pastelera degusta los platos del programa con porciones tan chicas que un ácaro se quejaría por la falta de vianda. Y cuando digo chicas hablo de arvejas cortadas en cuartos. Botana, según relatan espectadores, se llevaría apenas una esquinita a la boca y luego procedería a dar cátedra.
El comparativo que desató todo
El debate pasó de rumor de Twitter a tema de alcance masivo cuando un panelista describió la diferencia entre Botana y sus compañeros de jurado con una imagen demoledora: una arveja dividida en cuatro, de las cuales la pastelera probaría un trocito y el resto lo mirarían con respeto. Mientras tanto, otros miembros del jurado comen, prueban y repiten. Botana prueba, levanta la ceja y emite dictamen. La comparación, claro, le jugó en contra.
Porque acá viene lo jugoso: a MasterChef llegó como invitada Dolli Irigoyen, señora que se sentó a la mesa, probó y repitió con entusiasmo. Y el pueblo llano, ese que no se calla nunca, dijo "che, pero si tenemos a esta cocinera que efectivamente come, ¿para qué queremos a la otra que parece que le tuvieran miedo a las calorías?". Las comparaciones son crueles, pero en el siglo veintiuno son instantáneas.
- El tamaño de la porción: si es suficiente para emitir un juicio gastronómico serio.
- La credibilidad del veredicto: ¿podés opinar con autoridad si no probaste todo lo que hay en el plato?
- El estilo personal frente al del jurado: Botana versus Betular, versus Christophe Krywonis, versus Jimena Monteverde.
- El fantasma del reemplazante: la sugerencia de que la propia Dolli Irigoyen ocupe la butaca que dejó Donato De Santis.
“Hay que comer de todo, para eso me pagan.”Damián Betular, en MasterChef Celebrity
Claro, eso lo soltó Betular cuando la Negra Vernaci le dijo que parte de lo que estaba evaluando estaba pasado de cocción. En lugar de seguir el consejo y no comerlo, lo comió igual. Y la frase cayó como una granada justo en el medio de la conversación sobre quién come y quién no come en MasterChef. Fue leída por medio país como una indirecta a la colega que pone la cuchara a dieta antes de llevársela a la boca.
Lo digo sin anestesia: a mí me cae bien Maru Botana. Cocina como los dioses, tiene una trayectoria que ya quisiera el setenta por ciento de los chefs llorones de la televisión y es una de las pocas personas que defiende con uñas y dientes el postre bien hecho en este país. Pero ojo: el lugar de jurado exige otra cosa, exige comer, probar, repetir y ensuciarse la boca si hace falta. Si lo que hacés es probar una esquirla y después sentenciar, el público te lo cobra. Y te lo cobró.
Botana llegó al programa cuando Donato De Santis se fue. Nadie le había cuestionado el método de degustación hasta que la comparación con sus compañeros lo dejó expuesto. Hoy está bajo la lupa por una razón concreta: no es tanto cuánto come, es si lo que come le alcanza para saber de qué habla cuando devuelve el plato. La pregunta que el programa tendrá que responder es simple y la contestan ellos, no yo: ¿alcanza con probar la esquinita para ser jurado?
Veredicto del periodista cansado
Quédense tranquilos: el reality sigue, la cocción de la Vernaci sigue quemándose en algún rincón y Betular sigue comiendo de todo sin miedo. Y yo, mientras tanto, me voy a comer un plato de ravioles con manteca y a disfrutar, que para eso me pagan a mí también. Si tenés algo que decir sobre el tema, ya sabés: abajo te leo.
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