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SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

Linternas: cuando DC se olvida del pijama party y se pone a investigar un crimen en el medio de Nebraska

La nueva serie del universo DC cruza a los Linternas Verdes con la estructura de un thriller policial clásico. Kyle Chandler y Aaron Pierre encabezan una historia que apuesta al misterio por encima de los golpes.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos · · lectura 2 min
Linternas: cuando DC se olvida del pijama party y se pone a investigar un crimen en el medio de Nebraska

Confieso algo: cuando supe que DC iba a hacer una serie de los Linternas Verdes pensé en lo de siempre. Capitanes con capa volando contra tipos con armadura ridícula, explosiones a las que ya estamos todos acostumbradísimos y algún discurso sobre el valor de la voluntad o algo así. Error mío. Linternas hace algo bastante más raro y, si me preguntan, bastante más interesante: trata a Hal Jordan y John Stewart como si fueran una pareja de detectives desencajada investigando un caso en el medio de la nada.

La acción aparece, sí, pero no es la protagonista. Acá manda el misterio. La serie arranca en 2016, cuando Hal y John reciben una señal rarísima desde el propio anillo de Hal y terminan en Rushville, Nebraska. Lo que empieza como un caso raro se transforma en una conspiración de escala planetaria. Y la crítica especializada, que no es poco exigente con el género, la puso entre lo mejor de la ciencia ficción reciente. Algo habrán visto.

Dos Linternas con química de compañerazo improbable

Kyle Chandler se calza el traje (o el anillo, en este caso) de Hal Jordan, el Linterna Verde veterano. Aaron Pierre es John Stewart, el discípulo con otra sensibilidad y, sobre todo, otra edad. La diferencia generacional es clave: entre los dos hay roces, acuerdos a regañadientes y una dinámica de sargento y recluta que sostiene la carga emocional de la historia. (No es menor el detalle: cuando los personajes se soportan en pantalla, la serie respira. Cuando no, se nota.)

Los que están detrás del guion

El tanque creativo es de los pesados. Tom King viene de escribir cómics para la propia editorial y tiene un instinto narrativo afilado para el policial. Damon Lindelof ya había demostrado que sabe tratar material de DC con respeto y sin solemnidad: fue uno de los responsables de Watchmen. Los dos construyen la serie por fuera de las películas previas, lo que le da aire fresco. No hay obligación de raccord con nada anterior. Se nota.

Para tener en cuenta antes de verla

  • El tono es de miniserie policial oscura, más cercana a un True Detective con anillos que a una aventura de superhéroes al uso.
  • Hay humor, pero es seco, del que sale en los márgenes y no de los chistes subrayados con marcador.
  • John Stewart es el corazón emocional de la pareja protagónica. Merece que lo miremos con ojos frescos, sin el peso de otras versiones.
  • Si te gustó Watchmen de Lindelof, esta serie es su prima hermana. Más modesta, pero con la misma obsesión por la densidad del relato.

Mi recomendación, sin rodeos: prueben un capítulo. Si la primera media hora los pesca, van a quedarse. Y si no, se ahorran las seis horas siguientes. Lo veo todas las noches en el living y me sigue ganando la duda.

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Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos

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