Las hermanas Owens vuelven, y se nota el pasaje de los años
Sandra Bullock y Nicole Kidman sostienen con su química una secuela que repite la fórmula original sin aggiornarla: dirección sin vuelo, efectos añejos y secundarios que no despegan.
Veintiocho años no pasan gratis, y "Prácticamente magia 2" parece decidida a demostrárselo a quien se siente en la butaca. La reunión de Sandra Bullock y Nicole Kidman como las hermanas Owens era la promesa más jugosa de la temporada, y en papel suena a fiesta: dos monstruos sagrados volviendo a un personaje que les quedó como anillo al dedo. El problema es que, en pantalla, la fiesta se queda en un asado familiar con primos que no conoces y ensalada de papa de más.
La dupla sostiene, la película no
Cada vez que Bullock y Kidman comparten cuadro, la cosa respira: la complicidad sigue ahí, el timing cómico se sostiene y ese aire otoñal, medio melancólico, que tenía la original aparece como un destello. Lo demás cuesta. La dirección de Susanne Bier no encuentra el registro justo entre el cuento de hadas y el drama de hermanas adultas, y los efectos visuales remiten más a un pilot de los noventa que a una superproducción pensada para conquistar público nuevo. Da la sensación de haber llegado tarde a la propia premiere.
Los que no tienen con quién hablar
Hay un reparto joven prometedor (Maisie Williams, Joey King, Lee Pace) al que el guion les niega aire para respirar. Los personajes secundarios entran y salen sin dejar huella, como figurantes de una fiesta a la que fueron invitados a último momento. Hasta el cierre se estira más allá de lo razonable: un epílogo que la crítica coincide en marcar como prescindible, del tipo "y colorín colorado, este cuento aún no terminó". Y sí: subrayado emotivo al máximo, mensajes positivos a cara lavada y hechizos tan amables que no le pican a nadie.
Lo que rescato (porque siempre hay algo)
- La química Bullock-Kidman, que sigue siendo el motor real de la historia.
- El tono otoñal y nostálgico en los mejores momentos: cuando aparece, la película por fin se siente "de ellas".
- Nicole Kidman confirmando que un papel medio cómodo, bien atendido, le alcanza para comerse la pantalla.
Mi recomendación, sin vueltas: si creciste con la primera y querés un reencuentro tibio, dale para adelante con expectativas moderadas y pochoclo grande. Si esperabas una secuela que reinventara el mundo de las hermanas Owens, mejor pedite un té y esperá otra cosa: esta no es esa película.
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