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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

La guardia pediátrica vuelve a saturarse: las consultas por virus respiratorio casi se triplicaron en cinco semanas

El Virus Sincicial Respiratorio protagoniza el segundo pico de la temporada y los bebés menores de un año concentran el mayor riesgo. La provincia recuerda que la vacuna gratuita para embarazadas protege al recién nacido durante los primeros seis meses de vida.

CB
Celeste BonettoEducación y universidades · · lectura 3 min
La guardia pediátrica vuelve a saturarse: las consultas por virus respiratorio casi se triplicaron en cinco semanas

Entre 561 y 1.612 consultas semanales de guardia pediátrica por enfermedades respiratorias: ese es el salto del 187 por ciento que registró la provincia en apenas cinco semanas, entre finales de julio y principios de septiembre. La curva, que había mostrado un primer pico ya en la semana 21 del calendario epidemiológico, volvió a elevarse con fuerza y dejó a los servicios de urgencia infantiles trabajando al límite de su capacidad habitual.

Cuando se suman las atenciones de todas las edades, el crecimiento también es elocuente: las consultas respiratorias totales en guardia pasaron de 1.620 a 3.339 en el mismo período, prácticamente el doble, de acuerdo con los datos difundidos por el ministerio de Salud provincial. Lo que volvió a empujar esa montaña rusa es, sobre todo, el Virus Sincicial Respiratorio, conocido por su sigla VSR.

Un segundo pico que llegó más tarde de lo previsto

El comportamiento de esta temporada replicó, con matices, lo observado en 2024: dos crestas bien marcadas en el calendario de infecciones respiratorias. La primera, correspondiente a la semana 21, había acumulado 4.431 consultas totales de guardia y estuvo impulsada mayormente por casos de influenza. La segunda, que es la que preocupa ahora a los equipos pediátricos, tiene al VSR como protagonista casi excluyente.

El virus se transmite con facilidad a través de las secreciones que se expulsan al toser o estornudar, y también por contacto con superficies u objetos contaminados. En adultos y en niños mayores suele provocar un cuadro similar al de un resfrío común: congestión nasal, tos y malestar general, sin mayores consecuencias. El problema aparece cuando el patógeno llega a los más chicos.

  • Bronquiolitis: inflamación de las vías respiratorias más pequeñas, que dificulta la respiración y es la complicación más frecuente en lactantes.
  • Neumonía: una evolución posible del mismo cuadro, especialmente en bebés menores de un año.
  • Secuelas a largo plazo: las infecciones por VSR se asocian con mayor probabilidad de episodios recurrentes de sibilancias y asma en los años siguientes.

La herramienta clave: una vacuna gratuita para embarazadas

Frente a este escenario, la cartera sanitaria provincial insiste en una herramienta disponible desde hace dos temporadas: la vacuna contra el VSR, que puede aplicarse de manera gratuita a las personas gestantes de entre 32 semanas y 36 semanas y media de embarazo. La estrategia se apoya en la transferencia de anticuerpos al bebé antes del nacimiento, una protección que se extiende durante los primeros seis meses de vida y que reduce el riesgo de bronquiolitis y de neumonía grave en el recién nacido.

En los hospitales públicos y en los centros de atención primaria la recomendación es directa: cualquier persona embarazada dentro de ese rango gestacional puede acercarse a solicitar la dosis, sin turno previo y sin orden médica, en los puntos donde se desarrolla la campaña. Los equipos de obstetricia suelen aprovechar los controles prenatales para ofrecerla.

Qué cambia dentro del aula y en la consulta

La segunda ola del año encuentra a las escuelas y a las guarderías en pleno regreso a la rutina después del receso invernal, lo que suele multiplicar el contacto estrecho entre los más chicos. Las recomendaciones que repiten los pediatras en el consultorio son las de siempre y conviene no perderlas de vista: lavado frecuente de manos, ventilación cruzada de los ambientes, evitar el envío de niños con fiebre o síntomas respiratorios a la escuela y consultar de inmediato ante signos de alarma como dificultad para respirar, hundimiento del pecho, decaimiento persistente o rechazo del alimento en lactantes. En el aula, el cumplimiento de esos cuidados y la vacunación de las embarazadas se traducen, en el mejor de los casos, en menos guardias desbordadas y en inviernos un poco más llevaderos.

CB
Celeste BonettoEducación y universidades

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