La Feria del Libro de Neuquén se despide este domingo con una agenda que cruza literatura, teatro y oficios de la palabra
La edición 13 del encuentro, que lleva el nombre de Marcelo Martín Berbel, reparte actividades entre el Museo Nacional de Bellas Artes y las globas del Parque Central hasta el 20 de septiembre, con figuras como Pompeyo Audivert, Soledad Barruti, Darío Sztajnszrajber y Viviana Rivero.
Llegué al Parque Central de Neuquén cuando la tarde todavía tiraba larga y las globas blancas se inflaban de a poco, como si también ellas se estuvieran acomodando para recibir a la gente. En la entrada, un grupo de madres acomodaba cochecitos entre cajas de libros recién descargadas, y un chico corría con un ejemplar de cuentos bajo el brazo que, me confirmó después su papá, le había comprado a una editorial patagónica llegada desde Bariloche. Esa escena, chica y cotidiana, me parece la mejor postal de lo que se vive hasta el domingo 20 de septiembre en la edición número 13 de la Feria del Libro Marcelo Martín Berbel, que vuelve a repartir su programación entre el Museo Nacional de Bellas Artes y las carpas instaladas en el Parque Central.
Un fin de semana con nombres propios y propuestas para todos los públicos
La organización del encuentro permite armar la salida alrededor de un espectáculo o, por el contrario, elegir el día según el autor o la actividad que convoque. El viernes 18 llega el turno de Pompeyo Audivert, que presenta Habitación Macbeth, una pieza que combina dramaturgia y actuación en un mismo cuerpo escénico. El sábado 19 la jornada se vuelve doblemente atractiva: Soledad Barruti y Darío Sztajnszrajber comparten escenario en Historias de amor y de muerte, y por la noche la Tecnicatura Superior en Actuación de la ESBA pone en escena un trabajo sobre la Noche de los Bastones Largos, aquella madrugada de 1966 en la que la dictadura de Onganía intervino cinco universidades nacionales y dejó una herida abierta en la vida académica argentina.
Para quienes vayan con chicos, el sábado concentra varias opciones que vale la pena anotar. Yeidis Sucre González presenta Cuentos para jugar y soñar, una invitación a dejarse llevar por relatos pensados para las infancias, y en paralelo Nina Jäger coordina el taller de escritura Instrucciones para jugar, pensado para que los más chicos se animen a escribir sus propios textos. El domingo, en tanto, la poesía se cuela en la programación para los más chicos con Rondas al sol, de Paula Asencio, una de las novedades que trae Editorial Ruedamares.
Escritura, poesía y Borges como hilo conductor
La feria tampoco se olvida de quienes llegan con la libreta bajo el brazo, con ganas de escribir o de escuchar de cerca a quienes escriben. El sábado se presenta Yo Escribo!, una aplicación neuquina destinada a escritores de la que habla su creador, Diego Fabián Gómez, en una charla taller abierta al público. Ese mismo día, las autoras de Editorial Tanta Ceniza ofrecen un recital de poesía y Federico Watkins, junto a Celia Dosio y Tomás Watkins, protagoniza un conversatorio alrededor del libro Honda humanidad, una excusa más que interesante para pensar la literatura como oficio compartido.
El domingo también se escuchará la voz de Enriqueta Morillas Ventura, que propone un recorrido por Borges, Ginebra y los expresionistas, una de esas charlas que vale la pena no perderse si a uno le interesa pensar la literatura como un mapa de cruces culturales. El cierre, ya con la feria entrando en sus últimas horas, reúne a Viviana Rivero, que presenta Ellas, y a dos propuestas fuertemente atadas al territorio: Marcela Ferreyra, con Flores de la Patagonia, y Guillermo Olivera, que acerca una guía enoturística de la Patagonia argentina pensada para recorrer viñedos y paisajes desde la mesa y la copa.
Cuando me fui del Parque Central, cerca de las siete de la tarde, las globas ya estaban colmadas y un grupo de chicos hacía fila para entrar a uno de los talleres. Volví a pensar en la escena del comienzo, en aquel nene con el libro de cuentos apretado contra el pecho, y me quedó la sensación de que la Feria del Libro de Neuquén, en su edición 13, vuelve a cumplir con una tarea que a veces damos por descontada: la de juntar a la ciudad alrededor de la palabra escrita, sea en un poema, en una obra de teatro, en una clase sobre Borges o en una ronda de cuentos para jugar y soñar.
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