Jeanne Tripplehorn cumple cuarenta años de carrera con más paciencia que gloria
La actriz que debutó en "Instinto básico" nunca se quedó con el protagónico, pero construyó una carrera sólida a fuerza de papeles secundarios bien elegidos y series que la sostuvieron cuando el cine le dio la espalda.
Hay actrices que nacen con el cartel de estrella colgado del cuello desde el primer fotograma. Y hay otras, como Jeanne Tripplehorn, que debutan en una película enorme y terminan ganándose la vida del lado B del afiche. Cuarenta años después de aquella aparición en "Instinto básico" junto a Sharon Stone y Michael Douglas, la francesa nacida en Oklahoma sigue trabajando, que ya es más de lo que pueden decir varias de sus compañeras de generación.
Su entrada al cine fue, literalmente, por la puerta grande. La película de Paul Verhoeven (1992) fue un escándalo antes de salir y un éxito después. A Tripplehorn le tocó el papel menos glamoroso del triángulo: la psicóloga Beth Garner, esa especie de conciencia molesta que el detective de Douglas tiene la mala idea de no escuchar. No era el rol que iba a vender almanaques, pero alcanzó para que los ejecutivos de Hollywood aprendieran a pronunciar su apellido.
De Grisham a las comedias negras
Al año siguiente se subió a "La tapadera" con Tom Cruise, dirigida por Sydney Pollack y basada en John Grisham, la combinación que en los noventa equivalía a un sello de garantía. Después vinieron comedias y thrillers de reparto: "Very Bad Things" (el debut como director de Peter Berg), "Dos vidas en un instante" con Gwyneth Paltrow y "Mickey Ojos Azules", donde compartía cartel con Hugh Grant. Roles secundarios, cada vez más frecuentes, pero con directores que sabían lo que hacían.
Aclaración al margen para los que se pierden: en esa segunda mitad de los noventa, Tripplehorn era ese rostro que aparecía en la mitad del crédito y se robaba la escena en cuatro minutos. La típica actriz que el espectador recuerda sin poder ubicar de qué película.
La televisión como segunda oportunidad
El cine la fue dejando afuera y la televisión la fue a buscar. En "Big Love", la serie de HBO sobre poligamia que encabezaba Bill Paxton, Tripplehorn encontró uno de los papeles más valorados de su carrera. Después vinieron 48 episodios de "Mentes criminales" (2012-2014), donde se consolidó ante una audiencia que ya no iba al cine pero sí encendía el televisor todos los jueves.
Ahí está el truco no tan secreto de su trayectoria: mientras muchas estrellas de los noventa se perdieron en el limbo de los realities y los papeles de madre en serie, ella aceptó la estabilidad que ofrecía la pantalla chica. No es glamoroso, pero paga las cuentas y mantiene vigente el oficio.
El presente: plataformas y un papel con Ethan Hawke
Después de un impasse sin estrenos en 2015 y 2016, volvió al cine con "Gloria Bell" (2018), el drama de Sebastián Lelio donde Julianne Moore hacía todo el trabajo pesado y Tripplehorn se arreglaba para destacarse igual (aprendan, que esa capacidad no se enseña). Su última presencia en salas fue en 2020, antes de que el mundo se frenara.
- "La edad dorada": la serie de HBO ambientada en el Nueva York de fines del siglo XIX, donde encarna a una de las matriarcas de la alta sociedad.
- "La lista final": el thriller de acción con un elenco encabezado por Chris Pratt y Constance Wu, donde participa en un arco clave.
- "Verdades ocultas": la producción junto a Ethan Hawke cuya segunda temporada se estrena en octubre de 2025, el proyecto al que la actriz señaló como una excepción dentro de un período donde aceptó trabajos que no la convencían del todo.
Esta última declaración es de las que dan pie para una conversación larga. Tripplehorn reconoció haber tomado proyectos con los que no se sentía plenamente satisfecha, una honestidad poco frecuente en una industria donde la queja por el guion se considera casi una herejía. Que haya elegido hablar de eso justamente con un programa que la devuelve a un lugar de mayor compromiso dice más de su estado profesional que cualquier currículum.
Lo que queda, entonces, es una carrera sin títulos de "la mejor de su generación" en ninguna revista especializada, pero con una constancia envidiable. Tripplehorn no es la actriz que vas a ver en la tapa de la sección Espectáculos, pero es la que probablemente termine en el reparto de la próxima serie que te recomiende un amigo y digas "ah, mirá quién estaba ahí". Recomendación sin vueltas: si todavía no viste "Big Love", empezá por ahí. Es el mejor retrato de lo que esta actriz sabe hacer cuando le dan lugar.
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