Saltar al contenido
Interior CordobésInterior Cordobés ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

Hay un western de los 70 que nadie mira y es una joyita: dos montajes, Burt Lancaster y la sombra de John Ford

La venganza de Ulzana llegó en 1972 con dos cortes distintos según el mercado y un personaje borrado de un plumazo. Arturo Pérez-Reverte la pone entre las grandes del género y, por una vez, no exageró.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Hay un western de los 70 que nadie mira y es una joyita: dos montajes, Burt Lancaster y la sombra de John Ford

A veces pasan cosas raras en Hollywood: una misma película se estrena dos veces, con escenas distintas, según del lado del Atlántico en que te sentés a verla. Eso fue exactamente lo que ocurrió con La venganza de Ulzana, un western de 1972 que Robert Aldrich dirigió y que Burt Lancaster protagonizó con la cara seria de siempre y un bigote a juego. La historia la escribió Alan Sharp y el resultado fue, en mi opinión, de lo mejor que dio el género en los setenta, justo cuando el western ya estaba en terapia intensiva.

Lo curioso es lo del doble montaje, que no es un capricho de fans sino una decisión concreta. Aldrich supervisó la copia que se vio en Estados Unidos. Lancaster, en cambio, metió mano en la que se distribuyó por Europa y rearmó algunas secuencias a su gusto. Las dos duran parecido, pero no son iguales: tienen distinto material. El caso más resonante es el de Aimee Eccles, actriz que interpretaba a la amante indígena del personaje de Lancaster. En la versión europea, el personaje desapareció por completo. Así, con un corte y a la calle.

De qué va la película, sin spoilers de más

La trama arranca con la fuga de Ulzana de una reserva donde lo trataban como a un perro. Una vez afuera, se junta con un grupo de apaches y empieza una seguidilla de ataques contra poblados. La caballería sale a perseguirlo y suma a McIntosh, un explorador medio outsider que conoce el terreno y las costumbres. Esa cacería, con Lancaster repartiendo órdenes y mirada de pocos amigos, es el motor del filme.

Alan Sharp, el guionista, fue bastante claro con sus referencias. Reconoció que tomó como influencia a Centauros del desierto, la obra maestra de John Ford, y que la idea era, ni más ni menos, rendirle un homenaje. No hace falta ser un erudito para notar el eco: la persecución, el diálogo tenso entre culturas y hasta el tono general respiran fordianismo. Aldrich, fiel a su estilo, le metió más violencia y menos épica edulcorada que la que manejaba Ford. El resultado es un cruce raro: western clásico con olor a revisionismo setentoso.

“Una obra maestra de Robert Aldrich, una película extraordinaria y muy poco conocida.”Arturo Pérez-Reverte

A favor: la crítica la recibió bien y Aldrich estaba orgulloso del resultado. En contra: la taquilla fue floja, de esas que no rompen ningún récord. Es el clásico título que el público no fue a ver y que los cinéfilos fueron descubriendo de a poco, casi en penumbras. Pérez-Reverte la puso hace poco en su lista de westerns a recuperar y, por una vez, coincido casi sin chistar. El escritor hace hinca pié en la violencia del arranque, cuando un soldado termina con la vida de una mujer, y tiene razón: esa escena define el tono de todo lo que viene después.

Por qué mirarla hoy, en serio

  • Porque Lancaster está enorme y se nota que se tomó el montaje europeo como algo personal.
  • Porque es un western raro: respeta las reglas del género y, al mismo tiempo, las empuja un poco.
  • Porque se puede discutir sin aburrir: violencia, fronteras, abuso sobre pueblos originarios, todo cabe en una misma sobremesa.
  • Porque ver las dos versiones es un ejercicio copado: cambia una actriz y cambia el clima, y eso ya es bastante.

Mi recomendación, sin rodeos: busquen la versión europea, que es la que Lancaster cocinó a su manera, y dense el gusto. Si después se enganchan y quieren comparar, ahí sí, vayan a por la copia americana y miren los cambios con la guía de algún fanático que ya las desmenuzó. La venganza de Ulzana es de esas películas que, cuando aparecen en una conversación sobre westerns, separan a los que vieron cine del oeste de los que sólo vieron spaghetti. Y yo, personalmente, prefiero estar del lado de los primeros.

AP
Ana Paula GribaudoCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo