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SÁB, 17 OCT 2026
Turismo

Halloween Horror Nights se consagró: 35 ediciones después, el terror ya no es una rareza sino una industria

Universal Orlando convirtió un experimento de tres noches en 1991 en un imperio de 49 fechas con diez casas embrujadas. Sharon Osbourne puso su firma, Stranger Things se despide entre pasillos y Cenobitas, payasos y vampiros del Delta siguen dando pelea. Crónica desde el parque que ya no sabe dormir.

FT
Facundo TamburiniDeportes · · lectura 4 min
Halloween Horror Nights se consagró: 35 ediciones después, el terror ya no es una rareza sino una industria

Yo entré por la puerta de Universal Studios Florida un jueves cualquiera de septiembre y la sensación fue la misma que cuando un clásico del fútbol se planta en la Bombonera un domingo a las siete: la cancha llena, la garganta caliente, el partido ya empezó afuera. En Orlando arrancó el jueves 28 de agosto y termina el 1 de noviembre. Cuarenta y nueve noches seguidas, una locura que nació chiquita, de tres noches y una sola casa, allá lejos, en 1991, cuando el evento todavía se llamaba Fright Nights y el susto era casi un hobby. Hoy es otra cosa.

Esta edición 35 viene con diez casas embrujadas, cinco zonas de miedo, dos shows al aire libre y más de cincuenta opciones de comida temática. El plato fuerte se reparte entre dos mundos que tiran parejo: el último adiós de Stranger Things y el homenaje al Príncipe de las Tinieblas, Ozzy Osbourne. Como si la NFL pusiera a Brady y a Montana en la misma portada.

Ozzy en ruinas y Hawkins abierto al público

La casa de Ozzy Osbourne se llama "Prince of Darkness" y Sharon, su viuda, se sentó con los creativos de Universal a diseñar cada sala. Ruinas, mazmorras, calaveras y un repaso por más de cuatro décadas de carrera solista, todo con su banda de sonido de fondo. La recorrida es un disco grande, uno de esos vinilos que pasan de padres a hijos en la mesita del living.

A la vuelta, la casa de "Stranger Things 5" lleva al visitante por la casa de los Wheeler, el Laboratorio Nacional de Hawkins y las dimensiones paralelas donde aparecen el Mind Flayer, los Demogorgons y el mismísimo Vecna. No es un spoiler, es el mapa: la serie termina este año y el parque abre las puertas como un capítulo extra que se camina con linterna.

Las ocho casas que completan la grilla

  • Hellraiser: la trilogía original con sus Cenobitas de colección, los mismos que hicieron temblar al cine clase B.
  • Sinners: una noche de blues en el Delta que termina en invasión vampírica, puro jazz y sangre.
  • Evil Dead Burn: los Deadites en cada esquina, Ash incluido, para los que bancan la saga desde los ochentas.
  • INVASION: Alien Abduction: el secuestro de una familia rural, a lo Encuentros en la tercera fase pero con crianzas que no se bancan ningún semáforo.
  • Cybergoria: distopía digital para los que ya no se asustan con nada terrenal.
  • MADLANDS: Caged Cannibals: caníbales en jaulas, el nombre lo dice todo y por eso funciona.
  • H.R. Bloodengutz Presents: show de horror teatral con humor negro, la mesa de los Sustos.
  • Jack & Oddfellow: Chaos & Control: el cara a cara entre Jack the Clown y su archirrival Dr. Oddfellow, el clásico interno del evento.

El terror también se pasea por la calle

Las cinco zonas de miedo se montan sobre el hilo conductor del Infernal Carnival of Nightmares, con Jack the Clown como dueño de circo y su enemigo Oddfellow como anfitrión de la contracara. Payasos de varias franquicias toman el sector neoyorquino, Fortnitemares arma un campo de batalla a cielo abierto y grupos con motosierras custodian los accesos. Uno camina por la calle mayor y el corazón se acuerda de cuando el Rojo le empató sobre la hora al Boca en el Amalfitani: una cosa inexplicable.

Sobre la laguna se proyecta "Stranger Things: Return to Hawkins", con mapping, luces y la banda sonora de la serie. En los edificios se reconstruyen escenas del pueblo con un show nocturno. El segundo espectáculo es "Nightmare Fuel", la excusa para que el parque cierre cada noche con bengala y decibelios. De día, los más chicos pueden entrar al parque en familia con el ticket diurno y esquivar buena parte del terror, aunque las casas y los shows quedan vedados hasta el atardecer.

De los tres muchachos que armaron Fright Nights en 1991 a las más de cincuenta opciones gastronómicas y las diez casas de hoy pasaron treinta y cinco ediciones. Una generación entera creció entrando a este parque para asustarse a propósito, pagando la entrada. Como aquellos equipos que empezaron en la Primera D y terminaron dando vueltas en la Libertadores: el recorrido importa, pero el viaje fue largo. La cita para los que se acerquen: el cierre será el 1 de noviembre, en lo que será la noche número 49 del calendario, el último escalofrío antes de que Orlando vuelva a dormir hasta el próximo agosto.

FT

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