Gundam contra el fin del mundo: así se juega la nueva apuesta mecha de Bandai Namco
Tiene fecha, plata y rodillas de metal: el 5 de marzo de 2027 llega Gundam: Rogue Orbit, un action con alma de simulador de combate orbital donde los robots se rompen pieza por pieza y vos decidís qué brazo no les crece más.
(Sí, otro Gundam. Y sí, otra vez hay que explicarle a un primo qué es un Mobile Suit. Paciencia.) La japonesa Bandai Namco se plantó con fecha firme para Gundam: Rogue Orbit: 5 de marzo de 2027, en simultáneo para PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC. Lo encabezan el productor Yuya Tomiyama y el director Yoshiyuki Serizawa, dos nombres que a esta altura ya saben lo que es cargar con una franquicia de cuarenta y pico de años a cuestas. Y se nota: prometen un juego que no te pide el currículum de fanático para entrar.
Subirse al Helix, pero con todas las letras
La premisa es de manual catástrofe: los Apocalypse, una amenaza alienígena, están haciendo de las suyas en estaciones y puertos espaciales. El jugador se mete en la cabina del Gundam Helix, junto al piloto RE-X, y empieza el despliegue con una secuencia que parece pensada para que se te erice la piel: caminás por un puente, te sentás en el asiento, la cabina se cierra y los monitores se prenden mostrándote el escenario antes de cada misión. Cine puro, a 18 metros de altura.
Combate con fiebre incluida
Acá viene lo jugoso. El sistema de temperatura obliga a mirar el reloj: propulsores, esquivas y ataques especiales calientan al traje, y si te pasás de rosca quedás vulnerable como sin aire acondicionado en enero. A eso se suma el medidor de Stagger, que cuando se llena congela al enemigo y te abre la puerta para encadenar golpes pesados. O sea: no es machacar botones, es regular cuándo apretás y cuándo respirás.
Rompéle el brazo, mirá qué pasa
Lo que más me llamó la atención (y acá rescato a un personaje no tan conocido del folklore Gundam: el concepto de destrucción localizada) es que a los jefes les podés amputar alas o brazos, y chau ataques asociados a esa extremidad. Te peleás contra un monstruo orbital, le cortás la espada, y de pronto tiene una fase menos. No hay barra de vida abstracta: hay decisiones anatómicas.
- Assault Sword: veloz, combos cortos, para los que quieren entrar y salir.
- Whip Sword: espada y látigo, control aéreo y área, ideal para los que gustan de hacer llover acero.
- Sword Lance: distancia media y defensiva, con ataques cargados que tiran orbes de energía explosiva. La preferida de los pacientes.
A eso se le suman las Unidades AP, que son la salsa táctica del asunto: un escudo desplegable para cubrirte mientras el traje se enfría, drones Slyphid que pican los tobillos enemigos con láseres, y remates combinados con el estado de aturdimiento. El modo especial Over-Rise congela el consumo del medidor de propulsión y acelera la recuperación de habilidades, unos segundos críticos donde encadenás lo que en otra vida sería un combo imposible.
(Spoiler de lo que viene: las pruebas i quedaron cortadas en el material que me llegó, así que la palabra final la tendrá el público el día del lanzamiento. Mientras tanto, agendá la fecha y empezá a practicar la flexión de rodilla del piloto.)
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