Fibrosis pulmonar: alertan que el diagnóstico puede tardar hasta dos años y piden no naturalizar la falta de aire
Neumonólogos y reumatólogos coinciden en que la demora responde a que los síntomas se atribuyen al paso de los años o a otras causas, y subrayan la necesidad de controles específicos cuando hay enfermedades autoinmunes, incluso sin manifestaciones respiratorias.
El recorrido hasta confirmar una fibrosis pulmonar puede extenderse hasta dos años, según advirtieron especialistas consultados, que coincidieron en que la principal dificultad no radica en la complejidad de los estudios disponibles, sino en la tendencia a interpretar la falta de aire progresiva como una consecuencia natural del envejecimiento, particularmente en pacientes mayores de 60 años, una población en la que estas enfermedades intersticiales son más prevalentes pero donde, insisten los profesionales, la pérdida de tolerancia al esfuerzo nunca debe asumirse como un hecho fisiológico esperable.
Cuándo consultar y por qué la edad no es una explicación suficiente
De acuerdo con lo expuesto por Juan Ignacio Enghelmayer, neumonólogo del Hospital de Clínicas y referente en enfermedades pulmonares intersticiales, la manifestación inicial más habitual consiste en una disnea que se hace evidente al subir escaleras, caminar largas distancias o realizar tareas que previamente se toleraban sin dificultad, acompañada en —aclaran las guías— por una tos seca persistente que no remite con tratamientos habituales; ahora bien, estos indicios pueden responder a múltiples causas respiratorias o cardíacas, de modo que su sola presencia no permite confirmar fibrosis pulmonar, aunque sí obliga a una evaluación médica dirigida.
“Aunque estas enfermedades son más frecuentes después de los 60 años, la edad no vuelve normal la falta de aire.”Juan Ignacio Enghelmayer, neumonólogo del Hospital de Clínicas
Enghelmayer agregó que la situación se vuelve urgente cuando la disnea progresa en pocos días o aparece ante esfuerzos mínimos, ya que ese patrón puede indicar una descompensación que requiere intervención inmediata; en el otro extremo, un cuadro de instalación lenta y progresiva es justamente el que más se subdiagnostica, porque el paciente reduce su actividad sin advertir que lo que hace es adaptar su vida a la enfermedad.
Qué se observa en el pulmón y cómo se llega al diagnóstico
- La fibrosis produce cicatrices permanentes en el tejido pulmonar que comprometen la oxigenación de la sangre y cuya evolución depende, en gran medida, de la causa que las origine.
- Puede estar asociada a enfermedades autoinmunes, a la inhalación de partículas en ambientes laborales o domésticos, o al uso de determinados medicamentos; cuando no se identifica un desencadenante, se la clasifica como idiopática.
- La tomografía de alta resolución es la herramienta central para visualizar los cambios en el parénquima pulmonar y, combinada con los antecedentes clínicos y los estudios de función respiratoria, permite caracterizar el patrón de la enfermedad.
- En la auscultación, el profesional puede percibir ruidos similares al sonido del velcro al pasar el estetoscopio por la espalda, un signo orientador que debe ser interpretado en contexto clínico.
Autoinmunidad: controlar aun sin síntomas respiratorios
Fabiana Montoya, jefa de Reumatología del Hospital Ramos Mejía, explicó que en los pacientes con enfermedades autoinmunes la evaluación pulmonar adquiere un carácter preventivo y sistemático, dado que el compromiso del pulmón no se manifiesta siempre con tos ni con falta de aire: en esclerosis sistémica, la indicación es estudiar a todos los pacientes desde el diagnóstico, mientras que en artritis reumatoidea la pesquisa se enfoca en quienes presentan factores de riesgo adicionales, como el tabaquismo o títulos elevados de ciertos anticuerpos.
La especialista reportó además que, en una cohorte argentina en la que participó, el 35% de los pacientes con enfermedad pulmonar intersticial asociada a autoinmunidad no refería síntomas respiratorios al momento del hallazgo y, dentro de ese subgrupo, el 40% presentaba una afectación extensa en la tomografía, un dato que ilustra por qué los protocolos de seguimiento no pueden quedar librados a lo que el paciente percibe; en términos concretos, subrayaron los profesionales, lo que cambia en el consultorio es la decisión de solicitar estudios pulmonares periódicos aun en pacientes que se consideran sanos desde el punto de vista respiratorio, y en la agenda de los equipos de salud, la incorporación de evaluaciones funcionales y por imágenes como parte rutinaria del control reumatológico.
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